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Inundaciones en Córdoba reavivan las advertencias de Kimy Pernía sobre la represa Urrá

Las inundaciones actuales reabren cuestionamientos históricos sobre el manejo del río Sinú y la hidroeléctrica.
Camila Rivera

La crisis por inundaciones que hoy golpea al departamento de Córdoba ha devuelto al centro del debate público una advertencia hecha hace más de dos décadas por Kimy Pernía Domicó, líder indígena del pueblo embera katío, quien alertó tempranamente sobre los riesgos sociales, ambientales y humanos de la represa hidroeléctrica Urrá I y del manejo artificial del río Sinú.

Kimy Pernía se opuso abiertamente a la construcción de la represa desde finales de los años noventa, cuando advirtió que la alteración del curso natural del río, la inundación de territorios ancestrales y la falta de una consulta previa real tendrían consecuencias irreversibles para las comunidades ribereñas del Alto Sinú. En su momento, sus señalamientos fueron desestimados en nombre del “progreso” y el desarrollo energético del país.

Hoy, mientras miles de familias permanecen afectadas por inundaciones en municipios como Lorica, Tierralta y San Bernardo del Viento, las advertencias de Kimy adquieren una nueva dimensión. El presidente Gustavo Petro ha denunciado públicamente una posible negligencia en la operación de la represa Urrá I, señalando que el manejo de los embalses y la liberación de grandes volúmenes de agua habrían contribuido a agravar la emergencia en Córdoba.

Las declaraciones del mandatario han abierto investigaciones oficiales y reavivado un debate histórico sobre la responsabilidad de las grandes obras hidroélectricas en contextos de cambio climático extremo. Sin embargo, para organizaciones indígenas y ambientales, lo que ocurre hoy no es un hecho aislado, sino la materialización de riesgos que líderes como Kimy Pernía señalaron desde antes de que la represa entrara en funcionamiento.

Kimy Pernía fue desaparecido el 2 de junio de 2001 tras ser retenido por grupos paramilitares en Tierralta. Posteriormente se confirmó que fue asesinado por grupos paramilitares, en un crimen relacionado con su oposición a la represa y su defensa del territorio embera katío. Su muerte silenció una de las voces más claras contra un modelo de desarrollo que no incorporó de manera efectiva a las comunidades afectadas.

En medio de la actual emergencia, su historia vuelve a ser recordada como un episodio de violencia contra líderes sociales y sobre la pertinencia de la represa. 


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Para sectores comunitarios, la crisis de Córdoba confirma que los impactos de Urrá no pueden analizarse únicamente desde la ingeniería o la generación de energía, sino desde una mirada integral que incluya memoria, justicia ambiental y responsabilidad estatal.

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