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El hombre que prestaba su casa a Juanes para ensayar y hoy es taxista

Luis Emilio Valencia se convirtió en uno de los guías turísticos que más conocen la capital antioqueña gracias a su oficio de taxista. 
Personajes
Foto: Colprensa.
RTVC Play

En Medellín hay un nombre que se convirtió en leyenda en la escena musical rockera de la ciudad. Bandas como Ekhymosis, IRA, Masacre, Kraken y aquellas que hicieron parte de la clásica película de Víctor Gaviria, Rodrigo D. Se trata de Luis Emilio Valencia, quien a lo largo de los años 80 y 90 fue el dueño del único ‘ensayadero’ para bandas de punk, metal y rock en la convulsionada Medellín de aquella época.

Valencia fue, prácticamente, quien permitió que artistas como Juanes llegaran a donde están. Nadie, absolutamente nadie en Medellín estaba dispuesto a aguantar el desorden, el ruido y el desenfreno propio de las bandas de rock que surgían cada vez más en la ciudad. En cada barrio, un grupo de jóvenes dejaba de lado las armas para tomar los instrumentos y viajar hasta el ‘ensayadero’ de Luis para dar rienda suelta a su pasión por la música sin ser juzgados.

La historia de Luis Emilio se convirtió casi en un mito urbano en las calles de Medellín. Muchos saben que alguna vez hubo un ensayadero del que emergieron algunas de las bandas más importantes del rock nacional, aunque de él, poco se volvió a saber.

Sin embargo, Luis Emilio existe. Está ‘vivito y coleando’ por las calles de Medellín. Cuando llegaron equipos más sofisticados a la ciudad, cerró el local por falta de clientes y se dedicó a vender seguros. Tiempo después, tuvo que abandonar este trabajo y desde hace ocho años es taxista, otro oficio que le ha cambiado la vida.

Pero Valencia no es cualquier taxista. Se convirtió en el taxista de confianza de tantas personas en la ciudad que, prácticamente, siempre está comprometido con algún cliente. Su target es mayoritariamente femenino y se divide en dos grupos: adultas mayores y damas de compañía, esas mujeres que, casi siempre, van con algún turista extranjero.

Y es que ofrece un servicio de cinco estrellas y total confidencialidad. Por ejemplo, Luis carga todo tipo de conexiones -enchufes para que conecten la plancha de pelo o el secador-, cables para cargar el celular, internet móvil y todo tipo de facilidades para que su clientela siga fiel a sus servicios. 

Lo que nunca se imaginó Luis Emilio, aparte de que Juanes pasaría de pagar las ínfimas tarifas de su ‘ensayadero’ a ser una superestrella mundial, es que también sería guía turístico y hasta hacer parte de las locuras de sus clientes. 

La historia más curiosa la vivió junto a Patricia y su novio Francés, Mateo, quien llegaba a Medellín a conocerla a ella y a la ciudad. Valencia quería ganarse la confianza del turista y demostrarle que era una persona confiable para tener trabajo fijo durante la estadía del extranjero en la capital paisa. El francés permaneció en la ciudad por un buen tiempo y Luis no desaprovechó su tiempo. Fue guía turístico, los llevó a sitios que ni ella conocía y terminó siendo cómplice de una de las locuras que, hoy en día dice, le cambiaron para siempre su vida. 

¿Cómo se comunican los taxistas con pasajeros extranjeros? ¿Cuál fue ese evento que Luis jamás olvidará después de ser el taxista de cabecera de Mateo y Patricia? Descúbralo en el tercer capítulo de Relatos Amarillos, el pódcast original de RTVCPlay que sigue contando las historias más increíbles que ocurren en los asientos de un taxi. 

Escuche Relatos Amarillos aquí, en Spotify, Deezer o en sus aplicaciones favoritas. 

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