Desde ya, empieza la celebración de los 100 años del natalicio de Rafael Escalona
Con el apoyo del Ministerio de Cultura, la alianza entre la Fundación Rafael Escalona, El Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) y El Liceo Celedón, se iniciaron actividades que celebran desde ya, un siglo de esta figura de gran relevancia para la música vallenata. Hoy la institución que inspiró canciones como “El Hambre del Liceo”, exhibe en sus pasillos imágenes que repasan vida de Escalona, e invita al público a recorrerla, con entrada libre.
En mayo de 2027 se cumplirán 100 años del nacimiento de Rafael Escalona, compositor gigante del vallenato. El de la promesa con su amigo Jaime Molina: “Queee, si yo moría primero él me hacía un retrato, o si él se moría primero le sacaba un son”. El de la mente volada que imaginó “La Casa en el Aire” para su hija. El Patillalero, siempre enamorado, que en “El Mejoral” nos enseñó su filosofía romántica: “Yo quiero a la que me quiere y olvido a la que me olvida”; y el que en “El Testamento”, le escribió a una mujer una famosa despedida con sentimiento: “Como es estudiante ya se va Escalona, pero de recuerdo te deja un paseo” ¡Ay hombe!
El compositor, con sus cantos y relaciones públicas, despejó la trocha para que pasaran muchos, y el género creciera. Escalona puso su magia para hacer que esa música bellísima, labrada con las andanzas de juglares campesinos, dejara de entrar por la puerta de atrás, llegara a los salones, y verso a verso se incrustara en el inconsciente nacional.
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Las canciones de “Rafa”, dotadas de poesía, han emparrandado a varias generaciones y siguen sonando en diversas grabaciones. De las muchas memorables: el primer registro de “La Casa en el Aire” que hicieran Los Vallenatos del Magdalena (en sus filas Robertico Román y Aníbal Velásquez), en 1953. Una pieza sobre la que el investigador Julio Oñate apunta: “Los críticos literarios consideran que ella es el punto de partida para la concepción del Realismo Mágico que un poco más tarde tendría Gabriel García Márquez”, muy amigo de Escalona.
Rafael, querido y admirado por los íconos vallenatos, fue inspirador además, de temas legendarios como “Señor Maestro”, autoría de Diomedes Díaz, con el que el cantante concursó en 1987 en el Festival de la Leyenda Vallenata: evento creado en el año 68 por Escalona, el ex presidente Alfonso López, Consuelo Araújo y Myriam Pupo.
En los años 90, una serie televisiva inspirada en la vida del maestro (que se emitió en los 2000 en varios canales de Latinoamérica, y en 2021 estuvo disponible en Netflix), fue protagonizada por Carlos Vives, quien junto al fallecido acordeonero Egidio Cuadrado y músicos brillantes, pusieron al país a cantar Escalonazos. Y la historia continuó. En 2023, Vives, lanzó el álbum “Escalona nunca se había grabado así”. Una tremenda producción (también publicada en formato CD), con versiones de clásicos finísimos, tipo: “Mala Suerte”, “Jaime Molina”, “El Villanuevero”, “La Nostalgia de Poncho” o “Carmen Gómez”; y en la que 30 años después de su álbum Clásicos de La Provincia, grabó completa la “Contestación a la Brasilera”, canción de Armando Zabaleta, dedicada a Rafael. El trabajo fue presentado en el Festival Vallenato con poderoso show y ganó Premio Grammy Latino, galardón que se le había otorgado a Rafael Escalona en 2006, por sus aportes a la música latina.
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Escalona el cronista, desde muy chico y “rebelado contra su familia, componiendo a punta de silbido” -según sus palabras-, plasmó en cantos los sucesos de su tierra. Lo interpretaron Guillermo Buitrago, Bovea y sus vallenatos, y una larga lista. El acordeón de Nicolás “Colacho” Mendoza, su eterno cómplice, se apersonó de esas melodías, que siguieron rotando de pueblo en pueblo. Rafael fue algodonero, y se relacionó de forma estrecha con la clase política. Con “Colacho” y vallenato, fueron de los impulsores de la creación del Departamento del Cesar (1967).
Ese caribeño que vestía con abrigo y chaleco, -emulando a los gangsters del cine, objetos de sus fantasías infantiles-parrandero y amiguero al cien, marcó para siempre la música nacional. Ahora, queda seguir escuchando sus obras y celebrar su herencia.