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Foto: Suli Ortega

Dibulla: los cultivos como herramienta de transformación social en los PDET

Por: Fausto García Calderón

Mencionar a La Guajira como destino, por lo general se relaciona a comunidades indígenas, en especial la Wayú. Y mencionar a Dibulla, municipio del occidente de este departamento, casi de inmediato se recuerda y se canta la canción ‘El cantor de Fonseca’, vallenato de Carlos Huertas que popularizó Carlos Vives con su disco Clásicos de la Provincia.

Pero este municipio tiene una particularidad, para empezar la vegetación que adorna a los siete corregimientos, en su mayoría con cultivos de pancoger (yuca, plátano, ají, entre otros), algo lejano de lo que se pudiera imaginar que se de en una zona desértica.

Otro aspecto para detenerse y prestar atención a Dibulla, es que hace parte de los 170 municipios PDET – Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial. Esto corresponde a los territorios que fueron priorizados en el marco del acuerdo de paz, firmado entre el Gobierno de Colombia y la anterior guerrilla de las Farc- EP.

Foto: Suli Ortega

Transformación de territorios

Estos municipios, agrupados en 16 subregiones de 19 departamentos del país que, en total albergan a 11 mil veredas, esperan que dentro del cumplimiento y la priorización del acuerdo de paz, tengan una transformación, ya que fueron afectados por el conflicto armado, tuvieron mayores índices de pobreza, presencia de economías ilícitas y debilidad institucional.

Víctor Sotomayor es representante de la región Sierra Nevada y zona bananera, formó parte de la construcción de los PDET en Dibulla, escuchando a las comunidades de cada uno de los corregimientos, conociendo las necesidades y lo que esperaban en este proceso de transformación, en beneficio para el municipio.

“La misma comunidad me escogió como representante, para defender el uso del suelo y por el conocimiento en el ordenamiento territorial”, asegura.

A Víctor le resulta preocupante que por parte de las entidades encargadas y del mismo Gobierno Nacional, no se estén destinando los recursos que se pactaron para la transformación de los territorios. “De varias formas los campesinos y población afro han estado construyendo iniciativas para hacer de Dibulla una nueva tierra, pero lastimosamente no hemos visto resultados desde los mismos programas”.

Oportunidades a futuro

Los dibulleros esperan que para los próximos 10 años en los municipios PDET, se mantenga y se cumplan los 8 pilares planteados en la priorización de los territorios: ordenamiento social de la prosperidad rural y uso del suelo, infraestructura y adecuación de tierras, salud rural, educación y primera infancia rural, vivienda rural, agua potable y saneamiento, reactivación económica y producción agropecuaria, derecho a la alimentación, reconciliación convivencia y paz.

Marinela Santos Mejía es una dibullera, de esas mujeres que trabajan todos los días por hacer de su pueblo una tierra digna, una tierra de oportunidades para quienes están naciendo y creciendo cerca al mar Caribe. Es directora de la Asociación de Afrodescendientes Urramba y representante legal del Consejo Comunitario Axe (que significa ‘bendiciones para los negros’ en lengua bantú).

Ella vive en el corregimiento Las Flores, a 15 minutos de la cabecera municipal de Dibulla, junto a su comunidad distribuye su tiempo para mantener viva la tradición cultural a través de los bailes, juegos de la región como el bate y cucuruaca, además de la gastronomía.

“Fortalecemos los saberes ancestrales desde los mayores para que los más jóvenes mantengan viva la historia, para nosotros como población afro es importante no dejar morir nuestra medicina tradicional, eso también es transformar nuestra tierra como apuesta de paz”, asegura.

Foto: Suli Ortega

En Dibulla, son varias las iniciativas y proyectos que han nacido desde las comunidades afectadas por el conflicto, entre ellas, el Consejo Comunitario del Negro de Mingueo, pues están a la espera de la tenencia de la tierra. La organización Campesinos sin Tierra Unidos y la Asociación de Afrodescendientes Urramba no han dejado de trabajar como familia, aunque esperan que lo reglamentado mediante el Decreto 893 del 28 de mayo de 2017, Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, se cumpla y los visibilice. No dejarán de luchar por una tierra con oportunidades.

Los dibulleros esperan que la vida les brinde la oportunidad de escribir otra historia, así como lo dice en la canción ‘El cantor de Fonseca’: “nací en Dibulla frente al mar Caribe”, Marinela no duda por un instante en que en esta tierra volvería a nacer una y otra vez. “Aún hay tranquilidad y mientras ella esté presente, lucharé por mi pueblo”.