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¿Qué fue la batalla de la Laguna Salada?

Por: Humberto Carrillo y Liliana Vanegas. Radio Nacional de Colombia Cesar.

Hablar de José Prudencio Padilla López, conocido como el héroe de Ébano o el Almirante Padilla, es hablar del gran militar a quien la historia le debe mucho, a pesar de su gran participación en la gesta independentista.

Así lo relata Henrique Herrera Barros, periodista, investigador, escritor y uno de los residentes en Riohacha con amplio conocimiento sobre historia y del protagonismo que tuvo la capital de La Guajira para lograr la libertad definitiva del yugo español.

Herrera Barros, quien acompaña su vestuario con un sombrero guajiro y una mochila wayuú, relata que la historia le debe mucho al Almirante Padilla quien jugó un papel protagónico en la batalla de la Laguna Salada, conocida también como Salá, librada el 25 de mayo de 1820, una lucha contra los españoles que permitió la independencia de la actual capital de La Guajira. También habló el comunicador del papel del cacique Tupa.

“El cacique Tupa, uno de los grandes guerreros de La Guajira, con sus huestes trabajó en más de una escaramuza con los españoles, ellos llegaban a Riohacha en búsqueda de oro, y también por el agua. En más de una oportunidad quemaron a Riohacha, que renacía de sus cenizas, siendo el Ave Fénix del Caribe, o como lo dijera el poeta Carlos Huerta Gómez, la sultana del mar”, dijo el comunicador.

El antropólogo Weidler Guerra Curvelo, actual gerente del centro cultural del Banco de la República en San Andrés manifiesta que la historia le debe mucho al Almirante Padilla, a quien considera el militar más brillante del país quien merece un gran reconocimiento nacional y continental. Padilla también fue dos veces senador de la República y con muy pocas embarcaciones, logró la verdadera libertad definitiva del yugo español, cuando se enfrentó a la armada española en el lago de Maracaibo.

Y es que la historia cuenta que el ejército español, arrastrado hasta las inmediaciones de La Laguna Salá por las huestes patriotas comandadas por el general venezolano Mariano Montilla y de otra, los bravos riohacheros liderados por el Almirante Padilla y el capitán Trinidad Pinto, también riohachero. El combate fue cuerpo a cuerpo, llevando la peor parte el contingente español cuyos soldados portaban uniformes reflectivos mientras los aguerridos patriotas se camuflaban con la oscuridad y el espeso lodo de la laguna, ante la brutal acometida y con bajas considerables, el ejército realista optó por la retirada, huyendo con rumbo hacia Santa Marta.

Pero el Cacique Canopan aún no se le ha reconocido en el presente sus meritos. Aunque la cruz y la espada habían sometido al indio al más triste avasallamiento, muchos de ellos respondieron en la Costa al momento histórico y abrazaron los idearios de libertad contra sus opresores. Canopan, de los territorios del Molino y Villanueva, recuerda Pedro Castro Trespalacios en su libro “Culturas Aborígenes cesarences e independencia del Valle de Upar”, derrotó a los ejércitos españoles que intentaron penetrar en su comunidad.

Los habitantes de Villanueva le debemos una estatua al Cacique Canopan, quien es el héroe de nuestro pueblo, en la guerra de la independencia.

La participación de los indígenas en las guerras contra los españoles no fue muy afortunada en Latinoamérica. La conquista del nuevo mundo había sometido a estos con la cruz y la espada al más completo Vasallaje. Pero igualmente hubo algunos nativos que lucharon valerosamente al lado de los patriotas contra los españoles. Entre estos últimos es necesario destacar al Cacique Canopan, de la tribu de los Cariachiles que ocupaban la región del Molino y Villanueva.

El historiador Pedro Castro Trespalacios en su obra mencionada anteriormente en la pagina 94 escribió: “A raíz de la proclamación de independencia de la ciudad, que el común en su totalidad se adhirió al acto del cabildo de Valledupar, así como los pueblos vecinos, el alcalde depuesto, señor Marques de Valde Hoyos en asocio del coronel Juan Salvador Anselmo Daza y de Buenaventura de la Sierra, se alzaron en Villanueva y el Molino, proclamando la autoridad del Rey Fernando VII y con elementos colectivos de aquellos pueblos y de indígenas acaudillados por los Zabaletas, en este ultimo pueblo que alcanzaron a un números de 200 personas del Molino y Villanueva, mal equipadas y armadas, atacaron la ciudad causando bajas de parte y parte. Sin embargo, en Villanueva el Cacique Canopan atacó a los realistas provocando naturalmente el desbande de los ejércitos que el tal Marques había acondicionado con elementos de lo peor de esos pueblos”. Estos hechos sucedieron en 1813. En 1817 el valeroso Cacique vuelve a sonar, cuando el coronel Sánchez de Lima ataca Valledupar y vence al coronel Montilla defensor de las fuerzas patriotas y entonces el coronel Sánchez de Lima con el coronel Vicente Villa resuelve atacar las fuerzas nativas del Cacique Canopan en Villanueva. Y el 20 de mayo con Andrés Medina, vence a las fuerzas realistas del ejercito español.

El valeroso Cacique recibió los mejores honores de sus superiores y conquistó la victoria final sobre el ejército español. Sus tierras fueron restablecidas y reconocidas por el gobierno central y su nombre perdura como símbolo de libertad y de patriotismo a toda prueba. Villanueva su ciudad natal aún espera la estatua que recuerde a las nuevas generaciones su pasado glorioso y digno. ¿Cuándo le hacemos los reconocimientos, como el héroe de Villanueva?