Foto: Colprensa.

La comunidad Nasa que renace en los Llanos Orientales

Por: Meller Miranda.

La comunidad Nasa, generalizada como el pueblo Paez, proveniente del  departamento del Cauca, ha encontrado en Mesetas (Meta) una nueva oportunidad de progreso. A través del cultivo del café como una alternativa de sostenimiento económico y también como medio de fortalecimiento de sus raíces indígenas.

Gracias a la migración de los líderes Nasa en 1964 al departamento del Meta, en busca de nuevos territorios que facilitaran el desarrollo de proyectos como el cultivo de café, se logró establecer un lugar de acogimiento para los indígenas víctimas del conflicto armado. Un espacio en donde hoy pueden continuar con su cultura y en donde obtienen un medio de sostenimiento.

Libia Omaira Epe, gobernadora Nasa en Mesetas, asegura que los resguardos indígenas están legalmente constituidos. ‘‘Nuestros líderes trabajaron temas del café recién llegados a esta región. Luego vino la necesidad de formalizar una junta de acción comunal, en donde Gerardo Becoche, nuestro líder, propuso iniciar un cabildo y después de un tiempo logramos el reconocimiento de los resguardos indígenas INCODER, en donde se nos asignó un territorio para trabajar ’’.

Los resguardos indígenas Villa Lucía y ondas del Cabre en Mesetas, fueron galardonados con la taza de la excelencia por IBI-Café gracias a la alta calidad del café cultivado y producido por los indígenas nasa, catalogándolo como uno de los mejores a nivel nacional.

‘‘Nos favorece mucho el clima y el sitio en donde estamos, por eso empezaron a llevar muestras del café que estamos produciendo. Este se cultiva a una altura 1200, 1400, y 1600 metros a nivel del mar, lo que permite que sea un café suave además que contiene el sello del indígena Nasa. Por eso estamos trabajando para obtener un registro Invima” afirma  Libia Omaira Epe.

Gracias al crecimiento turístico del departamento del Meta, los indígenas Nasa han logrado una mayor acogida de su producto y trabajan para en un futuro cercano posesionarse como una marca nacional, además de convertirse en un símbolo de paz siendo ejemplos de progreso y reconciliación después de la guerra.  

“Es hora de pensar en la reconciliación y el perdón y salir adelante” concluye Libia.