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La Filbo siempre deja alguna enseñanza, en este caso fue muy importante lo que pasó con las editoriales independientes. Foto: Colprensa.

Editoriales independientes, por la ‘salud de los libros’

Por: Eduardo Otálora Marulanda.

¿Qué agrupa a este tipo de editoriales? Lo primero que habría que decir es que, en estricta regla, todas las editoriales son dependientes: de autores, distribuidoras, librerías, de las ventas, etc.

Sin embargo, se debe rescatar que una de las características de las editoriales así llamadas es que sus publicaciones dependen en gran medida (y en ese sentido son independientes de otras) de sus gustos estéticos, de sus visiones de negocio y del cuidado que tienen con el libro como objeto (los diseños, los tipos de papeles, las ilustraciones, los juegos con las tipografías, etc.).

La existencia de estas editoriales es muy importante para la ‘salud de los libros’ porque ellas son las que, la mayoría de las veces, corren riesgos con novedades literarias.

Basta recordar el riesgo que corrieron en 2012 los de Laguna Libros con la publicación de Memoria por correspondencia de Emma Reyes, libro que no prometía mucho y que pronto se convirtió en el mejor libro publicado ese año. Esto lo ha llevado a ser reeditado seis veces y a ser traducido a 14 idiomas en 21 territorios.

En versiones anteriores de la feria estas editoriales estaban repartidas en diferentes stands de los pabellones nacionales, lo que hacía, naturalmente, que los lectores interesados en ellas tuvieran que recorrer largos y tumultuosos pasillos para encontrarlas.

En esta oportunidad la Cámara Colombiana del Libro hizo un esfuerzo por organizar temáticamente la feria y ubicar los stands de las editoriales independientes en el mismo pabellón, respondiendo a un reclamo que se venía haciendo desde hacía varios años. 

Esta decisión revirtió en que las ventas de libros de estas editoriales crecieron con respecto al año anterior. Según Valentín Ortiz, director de la ACLI (Asociación Colombiana de Libreros Independientes) en el stand de ellos (que agrupa a varias editoriales independientes nacionales y extranjeras) “las ventas de este año duplicaron las del año anterior y algunos de los autores independientes se movieron muy bien”.

En este stand sobresalieron las ventas de títulos como Corazón coplero (de varios autores) de editorial La Jaula, La hora de la estrella de Clarice Lispector, publicado por Corregidor y Stoner (de John Williams) de la editorial Fiordo.

Así mismo, Alexandra Pareja, gerente de la editorial Angosta de Medellín, asegura que sus ventas en Bogotá duplicaron las que hicieron en la pasada Fiesta del Libro de Medellín, agotando las existencias de dos de sus títulos a tres días de que se terminara la Filbo.

Al respecto Alexandra Pareja dice: “nos parece muy bien pues en Medellín jugamos de locales, mientras que en Bogotá éramos nuevos”.

Por su parte, el stand que reunía a editoriales emergentes como Milserifas, Animal Extinto y Poklonka reporta que sus ventas superaron las expectativas, siendo el libro más vendido en ese stand Alfabeto Bogotanode Lizeth León.

Este crecimiento es bueno para las editoriales, por supuesto, y sin duda también para los autores. Pero además es muy importante para los lectores, pues son ellos los que cada vez están más pendientes de lo que publican estas editoriales y los que las buscan.

Así mismo, son ellos quienes validan sus propuestas y, a fin de cuentas, quienes recomiendan las editoriales y sus publicaciones, oxigenando la 'salud de los libros'.