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Foto: Colprensa. Septiembre de 2018.

Duque convoca alianza global por crisis migratoria

Por: Colprensa

Ante el escenario mundial que vio durante los seis años anteriores cómo se iba consolidando el fin de las Farc, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, el presidente de Colombia, Iván Duque Márquez, dijo que la crisis migratoria venezolana es indignante.

El mandatario de los colombianos habló ante la ONU del caso Venezuela, donde sostuvo que es “un reto que en este preciso momento camina a la intemperie y con incertidumbre por las carreteras colombianas. Son los hermanos venezolanos que huyen de la dictadura”.

Recordó a las naciones que en Colombia, en menos de dos años, se le ha abierto las puertas a casi un millón de venezolanos. “Los hemos recibido con afecto y siempre lo haremos a pesar de cualquier dificultad social y fiscal porque nos une la fraternidad”, manifestó.

Tal como lo manifestó previamente estos días en Nueva York, el mandatario sostuvo que “estamos viviendo la crisis migratoria y humanitaria más indignante de la historia reciente de la región, por cuenta de una dictadura que aniquiló las libertades. La libre determinación de los pueblos no puede ser manipulada para convertirse en la libre determinación de los opresores”.

“Este es un reto global. El fin de la dictadura, el retorno a la democracia y la plena libertad es el único camino posible”, indicó y reconoció que la ONU haya designado a Eduardo Stein como Representante Especial Conjunto para los Refugiados y Migrantes de Venezuela, y así elevar esta discusión. “Estas medidas deben ser acompañadas por la creación de un Fondo Multilateral para atender a la población migrante, víctima de la dictadura. Pero igual de importante es que se ejerzan todos los mecanismos internacionales para denunciar, investigar y sancionar por parte de la Corte Penal Internacional a quienes han sembrado esa tragedia deleznable”.

Finalmente, expresó que espera que Colombia seguirá avanzando en un mundo donde las alianzas “nos permitan mitigar los efectos del cambio climático, consolidar un comercio justo, enfrentar la corrupción y el crimen trasnacional, generar oportunidades de empleo, poner fin a la discriminación y solidificar la idea de producir conservando, conservar produciendo”.

Narcotráfico

La lucha al narcotráfico fue otro de los puntos en que endureció la postura de Colombia frene al tema, lo que permitió seguir desmarcándose de su antecesor.

“En materia de cultivos ilícitos, hace pocas semanas recibimos una situación alarmante. La tendencia incremental de los últimos cinco años no puede continuar, ya que estas siembras se han convertido en el combustible y el aliciente para que surjan peligrosos grupos armados organizados”, sostuvo.

“El Narcotráfico es una amenaza global. Es cierto que debemos hacer más en materia de prevención y atención a los adictos desde un enfoque de salud pública. Esa es una verdad incontrovertible”, dijo Duque.

Y completó su postura recordando que hace dos días Colombia apoyó el llamado global a la Acción contra el Problema de las Drogas, reconociendo que el trabajo es de todos y requiere que todos los países contribuyan, incluyendo aquellos donde el consumo crece o los que son fabricantes de precursores químicos.

Proceso de paz

Duque notificó que aunque desarrollará los compromisos adquiridos, la paz quedó muy frágil en varios aspectos, entre ellos los recursos financieros a que se comprometió el gobierno anterior.

Su discurso, el primero ante el plenario mundial, duró 17 minutos, y estuvo dividido en cuatro partes: los compromisos de la paz, la lucha contra el narcotráfico, la situación de Venezuela y la proyección de lo que espera ser su gobierno en su administración de cuatro años.

Fue contundente en decir que la paz es un propósito nacional, pero que está frágil, marcando clara distancia con su antecesor Juan Manuel Santos, en la forma como se debe lograr la implementación de la misma. Mensaje que generó sorpresa por el cambio de visión de lo que pasa en el país frente a lo que dijo hace un año Juan Manuel Santos, cuando aseguró ante la misma asamblea que con el apoyo internacional la paz está siendo realidad.

De entrada así lo advirtió el presidente. “El Pacto que proponemos busca la legalidad. La paz es un objetivo de todos los colombianos y todos, absolutamente todos, vamos a trabajar por ella”, manifestó y aclaró que “la paz requiere ser construida con el imperio de ley que combina los bienes públicos de seguridad y de justicia”.

Y como los compromisos de su antecesor ante la ONU fueron asumidos en nombre del Estado colombiano, Duque ratificó que los cumplirá, pero volvió a advertir que los mismos deben ir del compromiso de la verdad y no reinsidencia.

“Nuestro gobierno va a trabajar para que el proceso de desmovilización, desarme y reinserción adelantado en los últimos años salga adelante con éxito. Les brindaremos a quienes han apostado por una genuina reincorporación a la legalidad, sujetos a los principios de verdad, justicia, reparación y no repetición, las debidas oportunidades de progreso y de protección”, indicó durante su intervención.

Y fue aún mucho más allá cuando le reconoció al mundo que la paz en el país aún no es lo suficientemente fuerte, como se debería esperar. “La propia Misión de las Naciones Unidas en Colombia al igual que nuestros órganos de control saben que nuestro gobierno recibió un proceso frágil en varios frentes. Primero está la fragilidad presupuestal: Se realizaron muchos compromisos sin destinar suficientes recursos”.

Advirtió ante los mandatarios mundiales que el andamiaje en que están soportados esos acuerdos también son muy débiles. “Y segundo está la fragilidad institucional: se creó una dispersa y compleja arquitectura que ha sido hasta ahora incapaz de avanzar eficientemente hacia los objetivos. Reitero a esta Asamblea que nuestro propósito, el propósito de Colombia, es cumplirles a quienes han tomado el camino genuino de dejar la violencia”.

Y así como lo hizo en el pasado el expresidente Santos, Duque pidió a los países del mundo que sigan acompañando a Colombia en esta consolidación de la paz. “Esperamos contar con el apoyo financiero de la comunidad internacional para dar la solidez necesaria al proceso”.

Su mensaje de que la paz no será a costa de la institucionalidad del Estado lo volvió a repetir por segunda vez en el discurso y declaró que “así como le cumpliremos a quienes se sujeten a las normas, también es nuestro deber aplicar la ley de manera ejemplarizante a quienes persistan en la criminalidad. No vamos a aceptar que exista repetición y más violencia. Quienes sigan en el mundo del delito y pretendan burlarse de las víctimas y la generosidad del pueblo Colombiano recibirán todo el peso de la Justicia”.