Foto: Anez Florez Corpus  @Anezbull

Música country, el sentimiento de ser raizal

Por: Sally Flores 

“Escuchaba música country a través de las estaciones de radio de Nicaragua que se sintonizaban en San Andrés, desde ahí me empezó a gustar.  Este género para mí es similar a la ranchera, solo que es en inglés”, afirma Heartan Lever, un raizal que desde la adolescencia, cuando corría la década de 1960, comenzó a tocar guitarra y con ello a familiarizarse con estos sonidos.

El country tradicional se tocaba esencialmente con instrumentos de cuerda, como la guitarra, el bajo, el violín sencillo o ‘fiddle’ y el contrabajo, aunque también intervenían el acordeón de influencia francesa y la armónica.

También llamado ‘Western’ o ‘música campirana’, este género que surgió en los años 1920 en las regiones rurales del sur de Estados Unidos y las zonas marítimas de Canadá y Australia, combinando el folclor de algunos países europeos de inmigrantes, con otras formas musicales afroamericanas como el blues y el góspel, ingresó también a San Andrés, a través de embarcaciones comerciales.

“Llegué a la isla en 1962 y en ese entonces, la música country llegaba a las islas por intermedio de los barcos procedentes desde Norteamérica, cuenta Roosvelt Campbell, quien nació en Bluefields (Nicaragua) y recuerda los momentos en que compraba los discos de artistas norteamericanos como Jim Reeves, Charley Pride y Connie Smith, intérpretes conocidos del género en esa época.

“Es muy bonito recordar esos días. Cuando vine a San Andrés, esta isla era líder en música. Yo  interpretaba  Calipso y  Country, con  artistas  locales  como Sandino Manuel, Thomas Williams y  Willie Bee. Realizábamos serenatas, todo era maravilloso”. 

Campbell era quien hacía el acompañamiento con la guitarra, aunque después se sintió atraído por cantar algunas de estas canciones.

 “Escucho Country cuando conduzco mi carro, si me piden que ponga música, es lo primero que van a oír”. Lever, como muchos otros raizales, ha tenido que limitarse a estar en contacto con esta música en su propio espacio, pues con el tiempo, este género ha sido reemplazado en la radio, por otros sonidos que llegaron a las islas.

Aun así, la sensación que transmitía esta música aún vive en la memoria de los isleños, quienes la hicieron parte de su cotidianidad y de su cultura.  Hombres y mujeres la escuchaban y entonaban en sus casas y en eventos sociales, como en los ‘concerts’, anteriormente populares y en los que también había espacio para la oralidad y los montajes escénicos, que también se han perdido.

Campbell,  evoca momentos de su adolescencia y juventud, en la que este género llegó desde Norteamérica al Caribe Insular. “El Country es parte de mi vida, cuando lo escucho me dan ganas de llorar, me hace triste y a veces feliz, esta música me trae recuerdos y yo vivo de mi pasado”, apunta.