Pasar al contenido principal
CERRAR

Violencia transgénero: un conflicto que no cede en Putumayo, Nariño, ni en La Guajira

Si bien es cierto en Colombia existen leyes que amparan los derechos de la comunidad transgénero, sus representantes aseguran que aún predomina la discriminación.
Emisoras de paz

Aunque representantes de las comunidades transgénero aseguran que la legislación colombiana les garantiza el disfrute de sus derechos, argumentan que el machismo y la violencia les impide mostrarse libremente ante la sociedad.

“Como si los más de 20 años de violencia generados por el conflicto armado no hubiesen sido suficientes para las más de 2.000 personas que en los 13 municipios del departamento del Putumayo hacemos parte de la comunidad LGBTIQ+, ahora padecemos por cuenta de la discriminación familiar, social y religiosa”, manifestó Durlandy Acosta representante legal de la comunidad LGBTIQ+ del municipio de Orito; al subrayar que en pleno siglo XXI la sociedad aún piensa que aquellos hombres y mujeres con diversa orientación sexual son personas enfermas.

Los tabúes y perjuicios sociales los han estigmatizado tanto que, según Durlandy, la mayoría de habitantes en Putumayo aseguran que es pecado tener novia o esposo del mismo sexo. Y aunque precisa que el Estado lidera acciones para promover la equidad, argumenta que el desprecio social es tan fuerte que diariamente les son vulneradas las oportunidades laborales y educativas.

“Aunque el apoyo de cooperación internacional nos permite expresarnos y visibilizarnos libremente, la burla social que nos aqueja es tan fuerte que en nuestro contexto no es muy bien visto que un campesino, indígena, colono o afrodescendiente demuestre sus orientaciones transgénero en las parcelas, malocas, calles o en yacimientos de oro”, dijo el dirigente gremial.

Aunque sus comunidades están legalmente constituidas a través de las asociaciones “Orito Diverso”, “Así somos” del municipio de Puerto Asís; Star Mayo de la ciudad de Mocoa, “Paraíso Diverso” de Puerto Caicedo; y “Dishor Diversidad” del Valle del Guamuez; Durlandy reitera que es mínimo el apoyo estatal que reciben para poner en marcha sus emprendimientos.

Cada vez que una o un integrante de la comunidad LGBTIQ+ es víctima de agravios sexuales, Durlandy Acosta afirma que el caso pasa en primera instancia a hospital, luego a Medicina Legal, posteriormente a la Policía y finalmente a la Fiscalía General de la Nación. El mismo proceso, afirma que se ha establecido para quienes han perdido la vida en el marco del conflicto armado. 

Desafíos sociales 

Hablar de la comunidad LGBTIQ+ sigue siendo un reto para el departamento de La Guajira. En esta región del país no existen registros concretos sobre esta población y pese a que entre los años 2012 y 2015 líderes del sector lograron que se establecieran las líneas base para la política pública departamental LGBTIQ+, son muchas las barreras que les impide lograr el goce efectivo de sus derechos.

Un informe de la organización defensora de las personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, “Caribe Afirmativo”, indica que en La Guajira; la comunidad LGBTIQ+ se encuentra en constante vulnerabilidad, no solo por los actos de discriminación social, sino por la inaccesibilidad a la vivienda, al trabajo digno y a la salud sexual y reproductiva; entre otros.

Además, el componente cultural resulta bastante retador, dado que gran parte de la población guajira pertenece a una etnia indígena y dentro de estos territorios hablar o reconocerse como miembro de la comunidad LGBTIQ+ podría ser considerado como una ofensa para su cultura.

Georgina Epieyú, primera mujer transgénero de la cultura Wayuu, que a sus 69 años logró que la Registraduría Nacional del Estado Civil le modificara su documento de identidad se constituye en referente para lograr la inclusión social y el respeto hacia las identidades de género.

“En los pueblos indígenas en general el reto es bastante grande y no es fácil porque implica el análisis del ¿cómo me asumo como miembro de la comunidad LGBTIQ+?, ¿cómo lo asume mi comunidad? Y ¿cómo pervivo en el territorio?,” manifestó Silsa Arias Martínez, secretaria técnica de la Comisión Nacional de Comunicación para los

Pueblos Indígenas

“Lo más importante es que hay voces que se están levantando y dentro de los planes internos y del mismo Plan Nacional de Desarrollo ya hay líneas orientadas hacia la población Lgbtiq+ de los pueblos indígenas” agregó  Silsa Arias Martínez.

Conflicto armado

El conflicto armado y la disputa de territorios que se da en la costa Pacífica nariñense ha puesto en riesgo la lucha de las mujeres y de las personas LGBTIQ+, según la fundación Ideas para la Paz “durante el conflicto se reconoce que la población LGBTIQ+ ha sido victimizada por razones distintas a su orientación sexual o su identidad de género”, por lo que la lucha de estas personas por proteger su vida ha sido cada vez más fuerte.

De acuerdo con datos de la fundación afrocolombiana, el Distrito de Tumaco cuenta con una caracterización de 582 personas LGBTIQ+ y con una población actualizada de 195 personas transgénero entre hombres y mujeres. Un ejercicio conjunto que con la administración municipal han trabajado ejercicios de pedagogía con la población LGBTIQ+ y con la población en general.

En Tumaco, a través de talleres, plantones y actividades culturales la población LGTBIQ+ sigue luchando por sus derechos y por ser aceptados como son. De acuerdo con José Luis Rodríguez, representante legal de la fundación afrocolombiana Arcoiris en el Distrito el ser negro o pertenecer a la población LGBTIQ+ se ha convertido en “foco de discriminación y agresión”.

Además, añadió que la falta de cultura ciudadana incide en la violencia social de género que se presenta en este y en otros territorios de Colombia. 

Violencia transgénero en Colombia: panorama en las regiones
En los municipios de Putumayo, la población LGBTIQ+ se hace visible a través de los reinados. 
Violencia transgénero en Colombia: panorama en las regiones
Las expresiones artísticas son aprovechadas por la población LGBTIQ+ de Putumayo para llevar mensajes de paz.

 

Violencia transgénero en Colombia: panorama en las regiones
En Mocoa, Orito, Puerto Asís y Puerto Leguízamo, entre otros municipios del Putumayo son más de 2.000 los integrantes de la pobalción LGBTIQ+.
Violencia transgénero en Colombia: panorama en las regiones
Georgina Epiayú, primera mujer transgénero de la comunidad Wayuu de La Guajira en lograr el cambio de su documento de identidad, por parte de la Registraduría Nacional del Estado Civil. Foto: cortesía Revista Entornos
Violencia transgénero en Colombia: panorama en las regiones
Dirigentes gremiales aseguran que, en La Guajira, es un gran reto el que tiene la población LGBTIQ+ para superar los perjuicios sociales. Foto: cortesía Revista Entornos
Violencia transgénero en Colombia: panorama en las regiones
En la costa pacífica nariñense, la violencia es otro factor que pone en riesgo la armonía de la población LGBTIQ+ de Tumaco. 
Violencia transgénero en Colombia: panorama en las regiones
Los perjuicios sociales contra la población LGBTIQ+ son una constante en Tumaco y en otras regiones de Colombia.
Artículos Player

ETIQUETAS