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‘5ta con 5ta Crew’, rimas y colores para la paz en Norte de Santander

Con rap, grafiti, danza urbana y producciones audiovisuales, esta fundación se transformó en un camino pedagógico para jóvenes del departamento.
Mi país
Foto: cortesía
Anderson Salinas

La fundación cultural y social ‘5ta con 5ta Crew’ nace en el año 2007, con la idea de fortalecer el tejido social entre la juventud de Norte de Santander. Se trata de un colectivo que hace frente a la violencia por medio de las artes desde la Escuela Itinerante del Norte Bravos Hijos en 12 municipios del departamento.

Son un equipo de 20 jóvenes profesionales que recorren diferentes zonas rurales y urbanas, para convertirse en portadores de mensajes que trascienden a la memoria de los territorios afectados por el conflicto armado.

“Yo comencé a rapear mucho antes, con los parceros apasionados por el rap comenzamos a parchar, a compartir esa música que nos gustaba. Al punto, que mi casa materna en la Calle 5ª con Avenida 5ª del barrio Motilones de Atalaya, se convirtió en la sede principal por un tiempo”, explica Jorge Botello, líder de la fundación.

Catatumbo

La iniciativa se enfocó en el trabajo con jóvenes entre 16 y 25 años, impulsado expresiones artísticas a favor de la vida y la defensa de los derechos de la juventud, actividades que le entregan a la región espacios de convivencia y reconciliación.

“En este espacio comenzamos a disfrutar cada momento desde el rap, el grafiti, el muralismo, la danza urbana, los audiovisuales, el tejido, el teatro, el cine comunitario, que comenzó una nueva etapa en la fundación, y donde tratamos de manejar siempre la mirada histórica a nuestra realidad”, agrega Jorge.

‘Ahiman’ es el nombre artístico por el que se le conoce a Jorge, a quién la música le entregó un mecanismo de pedagogía en busca de la memoria histórica y la verdad. “Era algo que hacíamos sin saberlo, las letras los procesos se transformaron en la oportunidad de expresar lo que sentimos”, explica.

La zona de frontera y el Catatumbo son esos espacios de resistencia, donde sus procesos culturales le permiten a los niños, niñas y adolescentes componer la historia que se esconde en cada uno de sus 11 municipios.

“Los jóvenes han encontrado la posibilidad de amplificar la voz, que su voz no solo los represente así mismo, sino a todo un grupo, a una comunidad, y que por medio de estos espacios permitan transformar relaciones, y así tener una mejor convivencia”, señala Botello.

Actualmente, la fundación adelanta el proyecto ‘Artesanías para la paz, la memoria y la verdad’ en departamentos como Arauca, Santander, Norte de Santander, Bolívar y César. Según Laura Rangel, integrante del equipo, esta iniciativa se desarrolla con el propósito de formar a 510 menores de edad en el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición.

“Nosotros reflexionamos entorno a la verdad, encontrarnos con relatos increíbles, desgarradores, esperanzadores, resilientes fueron muy motivantes para nuestra tarea en el territorio y hoy nos tiene cerrando este proyecto y abriendo la puerta para nuestra siguiente parada: el arte de la verdad”, indica.

Catatumbo

Este trabajo estará presente en Norte de Santander durante un año, donde se trabajará por el legado de la Comisión de la Verdad y el rol fundamental de la juventud en la no continuidad del conflicto armado con niños, niñas y jóvenes.

Para Darwin Delgado, uno de los jóvenes que participa de estos procesos de la fundación, es necesario seguir manteniendo viva la historia en estos territorios marcados por la violencia en Colombia.

“Es mejor que suenen las trompetas y nos los fusiles, es mejor que se derrame la pintura y no la sangre de los colombianos; ese es el valor del arte para nuestra región, nos permite visualizarnos y representarnos bajo otra mirada ante la sociedad”, afirma con tono de esperanza.

‘Ahiman’ señala que son las nuevas generaciones quienes deben visionar en conjunto el refugio que, entre letras, beats, bailes y líneas de color se presenta para reconstruir el tejido social fracturado por décadas.

“Por cada acto violento hay muchas más rimas, más murales, más colores, muchos más pasos de break dance, el arte se convirtió en lo que aferra a las nuevas generaciones para decir que existe la oportunidad de tener un mejor país”, sostiene.

Hoy son un medio que transcurre desde el arte, un camino a la convivencia y la promoción de una cultura de paz en el Catatumbo y todo Norte de Santander, cada expresión permite destacar su mensaje de paz en diferentes lenguajes.

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