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Siembra de manglares en Tumaco: reforestando el Pacífico colombiano

Un proyecto en donde se unieron más de 65 familias tumaqueñas para ayudar a la reforestación del territorio.
Andrea Calderón García

En Tumaco (Nariño), a través del programa Colombia Sostenible adscrito al Fondo Colombia en Paz, se realiza la siembra de 250 hectáreas de manglar, con el objetivo de restaurar los árboles de la zona y promover la conservación de los bosques de manglares.

Tumaco, ubicado en el pacífico colombiano, a lo largo de los años se vio fuertemente afectado por la deforestación. Hoy, 65 familias quienes en su mayoría son mujeres y jóvenes dedicados a la extracción de la piangua y la pesca, se han unido a dicha iniciativa que se encuentra incluida dentro de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET).

Conocimientos técnicos y ancestrales

Si bien, las familias vinculadas al proyecto llevan muchos años trabajando en el sector de la piangua, incluso muchos dirían que toda su vida, siempre hay algo que aprender, alguna actividad o técnica para aprovechar o mejorar ya sea sobre la talla, el grosor o el crecimiento del manglar, según explicó Nayibe Rojas, coordinadora del proyecto para el restablecimiento y recuperación de áreas del manglar.

“Ellas y ellos han venido aprendiendo también los temas del control de enfermedades, eso ya lo hacen con los ingenieros, nosotros en el proyecto afortunadamente contamos con dos ingenieros agroforestales y un ingeniero ambiental, y con ellos hemos retroalimentado el aprendizaje técnico-profesional con el aprendizaje empírico de nuestras comunidades, hemos complementado esas dos y ha sido muy bonito hasta el momento”, mencionó Rojas.

Por su parte, Carlos Andrés Mosquera, un joven tumaqueño que actualmente hace parte del proyecto, afirma haber obtenido muchos conocimientos en el tiempo que lleva vinculado, “yo no conocía la semilla del manglar, llevo 22 años en el manglar, pero nunca había conocido la semilla, en las capacitaciones me han enseñado cómo se ve una semilla, qué requisitos tienen, cómo actúa la semilla, los pocos conocimientos que he adquirido los guardado para mí y para enseñar a las demás personas”.

El ejercicio de restauración se tiene previsto en 250 hectáreas de bosque de manglar en Tumaco. La meta es sembrar 1.000 plántulas de mangle rojo por hectárea, de las cuales ya se ha sembrado un aproximado de 140 a 150 hectáreas, restauradas en su totalidad en lo que va del programa.

Esto permite tener una barrera natural en la zona frente a las marejadas, por ejemplo, en las Comunas 4 y 5, ya que, por la tala indiscriminada, esas zonas son vulnerables frente a un tsunami o a la afectación por mareas, y ahí es donde se está haciendo la reforestación, según explicó la coordinadora del plan de restablecimiento.

Sembrando las semillas de la conservación

El proceso de plantación de los manglares se realiza por etapas. Primero, se hacen viveros y en ocasiones siembra directa. Constantemente se renuevan los mangles, es decir, cuando los viveros cumplen su ciclo qué es aproximadamente de tres a cuatro meses, el mangle es trasplantado y una vez han crecido, son llevados al lugar final.

Todo esto se va realizando conjuntamente para que los árboles crezcan y puedan tener la capacidad de resistir frente a las mareas y a cualquier eventualidad natural. La actividad es ejecutada en un promedio de cuatro horas diarias para sembrar y dos para hacer monitoreo y seguimiento, muchas veces hay que esperar mientras se cumple el ciclo de subida y bajada de las mareas, que eventualmente es en un rango de cuatro a cinco horas.

Para hacer un mejor ejercicio de la labor, los oficios son divididos, mientras algunos van haciendo hoyos, hay otros que transportan las semillas hacia el lugar en dónde van a ser plantadas, entretanto, otras personas van señalando con ´palos´ de advertencia para que no se intervengan en esos puntos debido a la nueva plantación del sitio.

‘Pianguar’ o ‘conchar’ es una de las actividades mayormente realizadas en esta región y una de las más extenuantes, debido al desgaste físico que demanda. Una mujer puede dedicarse a ‘pianguar’ en los manglares desde las 5:00 de la mañana hasta las 5:00 de la tarde. Esta práctica consiste en meter las manos en el lodo de las raíces del manglar, con una mano servirá para agarras el nido en donde se guardan las pianguas y con la otra mano se empieza a escarbar.

Carlos quien inició en la práctica de la extracción de la piangua desde sus 8 años, menciona que a medida que va subiendo el agua, las conchas también van subiendo a la superficie, pero cuando llueve y les cae agua dulce estas se van hasta el fondo y allí es imposible encontrarlas, por lo cual, es necesario esperar a que suba el nivel del mar para poder alcanzarlas.

Tradición gastronómica

La piangua, conocida también como concha o andara tuberculosa, es un molusco pequeño que se caracteriza por tener una concha con cada una de sus piezas duras y movibles, y en su interior el producto comestible, aunque no es muy popular en el centro del país, es considerado como uno de los platos más apetecidos en toda la costa del Chocó.

Con este producto, rico en hierro y sales minerales que permite una alta producción de hemoglobina, mejorando el desarrollo celular, se preparan diferentes comidas, que van desde arroz hasta empanada rellena de piangua, por otro lado, con las conchas de dicho invertebrado se realizan distintos tipos de artesanías.

“La piangua, al igual que la mayoría de los moluscos, es una fuente esencial de proteínas de alto valor biológico y bajo contenido en grasas. La presencia en ella de ácidos grasos poliinsaturados evita la aparición de enfermedades cardiovasculares”, afirmó el biólogo marino, Carlos Lucero.

Este proyecto productivo incluye distintos componentes, dentro de los cuales se encuentra un plan de negocios para la piangua, esto debido al poco reconocimiento que tiene en el centro del país, ya que, quienes consumen en su mayoría el producto son Ecuador y Perú, por consiguiente, se está realizando un acuerdo con Ecuador para que la piangua se pueda exportar en mejores condiciones al vecino país.

Los acuerdos comunitarios son otro de los componentes planteados, que se trabajan en conjunto con distintas organizaciones como Corponariño, la Corporación Ambiental, el sector pesquero y piangua, la alcaldía y la gobernación del territorio, en donde se estima que dentro de la comunidad de tumaqueños, nazcan distintas instituciones para preservar los manglares, donde se indique una talla mínima para la extracción de la piangua y la pesca, mejorando las condiciones laborales y de vida de los habitantes.

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