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Ciencia para la paz y el desarrollo: cuatro proyectos colombianos

En el Día Mundial de la Ciencia la Paz y el Desarrollo, un recorrido por proyectos colombianos destacados a nivel nacional e internacional.
Fausto García Calderón

Cuando se planteó tener una fecha para celebrar la ciencia a nivel mundial, se tuvo presente el compromiso desde todos los ángulos para la paz y el desarrollo, sin olvidar que su uso debe ser siempre responsable para el beneficio de las sociedades, así se enmarcó desde la UNESCO.

El Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo se celebra desde el año 2002 cada 10 de noviembre. Han pasado 19 años y aún se sigue luchando para que el conocimiento se extienda a personas con la firme intención de que elijan opciones profesionales, personales y políticas. Cada camino que la ciencia permita transitar es un valle atractivo para que la investigación esté rodeada de pasión.

Mientras la ciencia en Colombia sigue avanzando, abriéndose camino para buscar un respaldo, demos un recorrido por algunos trabajos que merecen todo reconocimiento en una fecha como la del Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo.

Neurociencia para la paz

Neurociencia para la paz

Un trabajo como este, sí que le hace honor a la conmemoración del Día Mundial de la Ciencia, por tener presente la paz y la reconciliación del territorio. Natalia Trujillo Urrego es docente titular de la Universidad de Antioquia, a su vez, es investigadora y coordinadora del grupo de salud mental.

“He venido trabajando en la búsqueda de biomarcadores, particularmente cerebrales, neurofisiológicos, asociados a la exposición crónica del conflicto armado”, explica.

Lo anterior se ha hecho en poblaciones de excombatientes de grupos armados ilegales en proceso de reintegración, también en poblaciones de víctimas y personas expuestas al conflicto.

Para resumirlo y decirlo de una forma más sencilla, hicieron un trabajo para entender las raíces psicológicas de la violencia. “El estudio de la neurociencia es comprender por qué las personas nos comportamos de la forma en que nos comportamos”, señala Trujillo.

Desde hace 11 años, aproximadamente, se viene realizando esta investigación desde el grupo de neurociencia de la Universidad de Antioquia, “hicimos un trabajo con los primeros desmovilizados de las autodefensas”, agrega.

Ya se había evaluado a personas con comportamientos disruptivos de conducta con aspectos violento, posterior a eso se fueron acercando a más respuestas: “utilizamos ese comportamiento para aplicarlo y preguntarnos si las personas que estaban en rutas de reintegración tenían conductas violentas similares”.

Desde el 2009 empezaron a aplicar el proyecto a personas en caminos de reintegración después del proceso de paz más reciente en Colombia.

Aunque es un trabajo desde la ciencia hecho en nuestro país, para esta científica colombiana, es un aporte para otros territorios donde las metodologías de la neurociencia son protagonistas junto a evaluaciones sistemáticas basadas en psicología experimental. “La información que Colombia le está dando al mundo para saber por qué un grupo armado puede generar un secuestro masivo de niños y qué pasa por la mente de esas personas”, detalla.

Escucha esta historia en el episodio Neurociencia para la paz del podcast Póngale ciencia de Radio Nacional de Colombia.

Satélite con sello colombiano

Primer satélite de Puerto Rico

A finales de agosto, un satélite con un alto sello colombiano llegó a la Estación Espacial Internacional, es el Puerto Rico CubeSat NanoRocks-2 o PR-CuNaR2. Amílcar Rincón es barranquillero, ingeniero mecánico y profesor de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Campus de Bayamón.

La historia alrededor de los satélites pequeños la viene desarrollando este colombiano desde un poco más de cinco años. Junto a sus estudiantes, se han interesado por la construcción de estos objetos espaciales.

Desde el 2018 venían trabajando en la etapa del diseño, durante este tiempo a la fecha hicieron los ajustes necesarios, muy detallados para que su vida y lanzamiento cumpliera con los requisitos y no significara ningún riesgo.

El pequeño satélite o Cubecast tiene unas dimensiones de 10 × 10 × 34 centímetros de largo, estos son los parámetros que definió la NASA, para que proyectos como este pudieran construir este tipo de satélites con un costo no tan alto y cumpliendo el sueño de ser lanzados al espacio.

El Cubecast se lanzó en un Falcón 9 de SpaceX, que corresponde a la punta de la nave, a su llegada a la Estación Espacial se recibieron los paquetes y el pequeño satélite se guardó por un mes, es decir hasta octubre.

Luego de esto, el Cubecast fue puesto en órbita, el objetivo es que pase en repetidas ocasiones sobre Puerto Rico, donde se encuentra la estación de monitoreo, la principal función será descargar datos a diario, que corresponden al estudio de teorías de formación del universo, para tener una idea más claro el origen de un planeta o en su defecto de asteroides.

Un freno a la tuberculosis

Tuberculosis

En el mes de octubre conocimos la mención de honor que recibió Luis Fernando Barrera Robledo y todo el equipo de investigadores de la Universidad de Antioquia, tras el trabajo y avances para entender todo lo relacionado con la tuberculosis.

El reconocimiento ‘Mención Ciencias Exactas, Físicas y Naturales – 2021’ resalta ese aporte a la ciencia en este caso a estudiantes de pregrado, maestría y doctorado de la Universidad Nacional de Medellín, la Universidad Pontificia Bolivariana, sin olvidar la colaboración investigativa de la Universidad de Surrey, en Inglaterra y la Universidad de Leiden, en Holanda.

Para comprender la complejidad e importancia de esta enfermedad, datos de la Organización Mundial de la Salud señalan que tan solo en el 2020 se registraron 1,5 millones de decesos por tuberculosis.

De lo que sabe por parte del Instituto Nacional de Salud, 11.390 personas sufrieron esta enfermedad en Colombia durante 2020.

Aunque la tuberculosis fue descubierta en 1883 y hoy no exista una vacuna directa y efectiva, el trabajo hecho por Barrera entrega inmensos aportes a la ciencia, se han logrado encontrar proteínas que darían luces en la identificación para saber cómo se podría tener una inmunidad protectora contra la tuberculosis, lo que llevaría a saber qué personas desarrollarían la enfermedad activa.

Para una mejor comprensión, estamos hablando de que gracias a la tarea que harían los indicadores conocidos como biomarcadores, se podría tener información de la presencia o el grado activo de la tuberculosis.

Dentro de la investigación se pudo tener datos sobre la importancia de genes que, en su momento, podrían dar un aporte para comprender de una mejor forma la inmunología, lo que llevaría a saber el camino y así pensar en un control de la enfermedad.

Robótica social para el autismo

Robots que detectan autismo

Carlos Andrés Cifuentes García es profesor del programa Ingeniería Biomédica de la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito, a su vez coordina el centro de investigación en biomecatrónica. “En dicho centro tenemos varias líneas de investigación y trabajo enfocado en el desarrollo de herramientas para los clínicos”, indica.

Uno de los grandes proyectos con alto aporte desde la ciencia para la salud y la niñez de Colombia es Castor, un robot creado desde el centro de investigación para tratar y detectar el autismo, un inmenso acompañamiento que busca reforzar el tratamiento para dar mejores garantías en la inclusión y adaptación de niños y niñas con todo su entorno.

El profesor Cifuentes resume este camino como robótica social: “es una conexión entre la robótica y la psicología”. Es ir evaluando cómo una persona interactúa y ve al robot, es eliminar mitos y observar cómo el robot funcionaría para un tratamiento.

En investigaciones preliminares se ha logrado saber que los niños tienen una afinidad con los robots: “es significativo porque para los niños con autismo en algunos casos en un espacio con un adulto se dificulta atraer la atención, es muy difícil que el niño mire fijamente a los ojos”, expone.

Lo que sucede con el robot es que puede haber una mayor atracción, “de alguna forma se da una interacción más natural cuando hay un robot, una figura más abstracta”, comenta Carlos.

Cada investigación que conecte con los territorios para su beneficio, se convierte en un motivo más para celebrar el Día Mundial de la Ciencia, aplaudiendo su grandeza de aporte a la humanidad por no dejar a un lado su vínculo con la paz y el desarrollo.

Escucha esta historia en el episodio Robótica social para el autismo del podcast Póngale ciencia de Radio Nacional de Colombia.

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