Desde la selva profunda del Amazonas hasta la universidad: tres jóvenes indígenas abren camino a la educación superior
Desde uno de los territorios más apartados del país, en plena selva del sur del Amazonas, tres jóvenes indígenas lograron ingresar a la Universidad Nacional de Colombia, Sede Amazonia, para iniciar su formación profesional en la carrera de Antropología, convirtiéndose en un referente de esperanza, persistencia y transformación para sus comunidades de origen.
Los estudiantes provienen de un área no municipalizada del departamento del Amazonas, ubicada cerca de la desembocadura del río Igará Paraná, una zona de difícil acceso que limita con Perú y con otros territorios amazónicos como Puerto Santander, La Chorrera, El Encanto, La Pedrera y Tarapacá. Se trata de una región con una población aproximada de 1.080 habitantes en 2025, donde la selva, los ríos y la tradición marcan el ritmo de la vida cotidiana.
Este territorio, conocido como Puerto Arica, tiene una historia atravesada por la frontera. Fue fundado por refugiados peruanos tras la Guerra del Pacífico y pasó oficialmente a soberanía colombiana mediante el tratado Salomón-Lozano de 1922. Hoy, el 78,4 % de su población es indígena, principalmente de los pueblos Uitoto (Muina), Bora, Okaina y Muinane, comunidades que mantienen una relación profunda con el territorio, la palabra, la memoria y los saberes ancestrales.
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En medio de estas realidades, la educación ha sido un reto permanente. El Centro Educativo Villa Fátima, único colegio del sector, desarrolla su labor bajo modelos de etnoeducación y educación tradicional, adaptados a las condiciones culturales y sociales del territorio, permitiendo que los jóvenes se formen sin perder el vínculo con su identidad y su cosmovisión.
Los nuevos estudiantes universitarios son Mario del Río Kayuedo, del pueblo Muina y clan Borugo; Jhonatan Sebastián Bombaire Candre, también perteneciente a la etnia Muina; y Franco Norbey Rimavake Teteye, integrante del pueblo Bora. Para ellos, el ingreso a la Universidad Nacional representa mucho más que un logro académico individual: es un avance colectivo, un motivo de orgullo para sus familias y comunidades, y una oportunidad para demostrar que la educación superior también es posible desde los territorios más apartados del país.
Desde la academia, este proceso es visto como una apuesta estratégica para el territorio. Ana Milena Majarrez, coordinadora de pregrados de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Amazonia, destacó que “ Programa de Admisión Especial con Enfoque Territorial (PAET) es clave porque permite formar profesionales desde y para el territorio, reconociendo las realidades culturales, sociales y ambientales de la región, y fortaleciendo la participación de los pueblos indígenas en la producción de conocimiento”. Dijo a Radio Nacional de Colombia 95.5FM
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Para Mario del Río Kayuedo, uno de los estudiantes admitidos, el momento está cargado de emoción y compromiso. “Estoy muy feliz de haber ingresado a la Universidad Nacional. Voy a dar lo mejor de mí en mis estudios y quiero representar con orgullo a mi comunidad, a mi pueblo y a mi territorio”, expresó a este medio de comunicación
Su llegada a la UNAL Sede Amazonia, en Leticia, simboliza el encuentro entre el conocimiento académico y los saberes propios del territorio. Estos jóvenes no solo llevan consigo el sueño de formarse profesionalmente, sino también el compromiso de regresar a sus comunidades con herramientas que fortalezcan la identidad cultural, la investigación desde el territorio y la construcción de un futuro con mayores oportunidades para los pueblos indígenas del Amazonas.
Esta historia reafirma que la educación pública sigue siendo una de las principales puertas para reducir brechas, dignificar los territorios y ampliar las voces que históricamente han estado al margen, demostrando que desde la selva profunda también se construye país.