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Mujeres rurales, las guardianas del medio ambiente en el Catatumbo

A través de iniciativas pedagógicas, siembras de árboles y emprendimientos, buscan la sostenibilidad del medio ambiente.
Medio ambiente
Foto: Alcaldía de Ocaña
Anderson Salinas

Nos adentramos en el corregimiento de San Pablo (Teorama), donde la fuerza de la mujer se despliega en defensa del medio ambiente. Allí, un grupo de 16 mujeres, víctimas del conflicto armado, que integran el Grupo Asociativo de Mujeres por el Campo (Gamucampo), vienen generando acciones pedagógicas de puerta en puerta.

“Vamos casa a casa, con material de apoyo para que la comunidad conozca la importancia de proteger nuestro territorio. También desarrollamos jornadas de limpieza sobre el río Catatumbo, nuestro principal afluente, para que las nuevas generaciones forjen conciencia de su cuidado”, explica Ledys Sanguino, representante legal de Gamucampo.

Así mismo, los hábitos de reciclar se siguen fortaleciendo entre los habitantes desde el 2014 cuando nacieron como Asociación. La necesidad de salvaguardar las zonas contaminadas por la mano del hombre sigue siendo el objetivo para las mujeres en esta zona del Catatumbo, que se la juegan por clasificar las basuras.

Comenta Ledys que es un trabajo que no ha sido fácil, pero con el respaldo comunitario que tienen desde su trabajo organizativo, la enseñanza sigue generando impacto. Hoy se convirtieron en un referente de liderazgo que presenta alternativas de desarrollo para el corregimiento.

“Nosotras somos mujeres cabezas de hogar, desplazadas por la violencia, y queremos tener nuestros propios recursos. Para eso fortalecemos el proyecto de piscicultura que adelantamos desde nuestro inicio como asociación, con la idea de vender nuestro pescado en otros municipios e independizarnos económicamente”, añade Ledys.

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Foto: cortesía de Gamucampo

Un camino donde rompen estereotipos y que transitan con las organizaciones que llegan a la región; en el 2021 junto a ocho iniciativas comunitarias formaron parte del proyecto Catatumpaz, que lideró la Fundación para la Participación Comunitaria (Parcomún) y la Corporación Poder, Democracia y Paz (Poderpaz).

“Fue una bonita experiencia porque permitió que se conocieran las necesidades que cómo jóvenes y mujeres observan el territorio, y así poder direccionar los caminos para seguir luchando y conseguir sus objetivos”, agrega Mayra del Castillo, integrante de Poderpaz.

La deforestación

Por otro lado, en busca de recuperar zonas específicas del municipio de Ocaña que han sido afectadas por la deforestación, se generó una iniciativa articulada entre la alcaldía y el grupo Cenit, filial de Ecopetrol, mediante la cual se adelantará un proceso de siembra de árboles en esa localidad del Catatumbo Alto.

La iniciativa Forestal Catatumbo deberá cumplirse en un plazo de 42 meses sembrando 118.000 individuos nativos forestales en los corregimientos de Buenavista y La Ermita.

Según el alcalde de Ocaña, Samir Casadiego Sanjuán, otro aspecto a resaltar de esta iniciativa es que el proceso estará a cargo de las mujeres rurales, quienes han sido contratadas para que ellas mismas, conocedoras del territorio y de las plantas, las siembren, protejan y conserven, generando así trabajo para ellas.

“Nosotros tenemos una expectativa de que se van a generar entre 200 y 300 empleos para mujeres rurales que estarán en todo este espacio de reforestación del municipio”, señaló el alcalde.

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Foto: Alcaldía de Ocaña

Además, se pretende impulsar la reactivación económica del sector rural. Según el director de la Unidad Técnica Ambiental de Ocaña, Harwin Blanco, en cuanto a recursos para su ejecución, “el gobierno aporta el 8% que viene materializado en áreas estratégicas y mano de obra calificada, más de 3.200 millones serán ejecutados para propender por los recursos naturales, la mano de obra será del sector rural”.

Así que, no solo permitirá recuperar las áreas que se encuentran deforestadas; además les brinda una esperanza a estas mujeres de poder salir adelante.

María Guerreo, habitante de esta zona rural de Ocaña, cuenta que por medio de una convocatoria fueron escogidas para trabajar. “Es algo muy bueno que nos tuvieran en cuenta porque aquí para nosotras es muy difícil la economía, aquí no tenemos empleo y nos toca trabajar desde la casa, por lo que nos pareció muy bueno que nos hayan escogido”.

Y así, las mujeres se transforman en las cuidadoras del medio ambiente; un horizonte que les permite divisar años donde la protección de los recursos naturales es la piedra angular de la perduración de la vida en el Catatumbo.

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