La festividad, que se remonta al Imperio Inca que floreció en los siglos XV y XVI, dejó de celebrarse durante la colonia española, pero fue reintroducida en 1944.
Con los recuerdos de los carnavales vividos, los sonidos de los instrumentos andinos, la alegría de su gente, el bullicio y la belleza que engalanan las carrozas y el calor humano, se vivió en Pasto la celebración del
“La pandemia no nos frena, porque esto debe continuar, con encanto desfilar, con el canto de la quena, del dolor y de la pena, yo declaro su destierro”: Pericles Carnaval