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La masonería, una historia de secretos en la humanidad

Aunque se supone que la Masonería se basa en el secreto, en Colombia se reconocieron a muchos masones.
La masonería, una historia de secretos en la humanidad
Foto: Lucas Barioulet / AFP
Ana María Lara

“Dí la verdad, practica la justicia, piensa con rectitud”, son las máximas de Código masónico (1879), antigua sociedad secreta de alcance universal con miembros importantes de la política, el comercio, el arte, la masonería ha intrigado a la sociedad en los últimos tres siglos.

Su relativismo frente a la religión y su laicidad les mereció el rechazó por todos los papas de la Iglesia Católica.

En respuesta al temor que suscitaban, fueron declarados sospechosos de complots, de manejar finanzas internacionales, de asesinatos e incluso de satanismo. También fueron condenados por las dictaduras, como la de Franco en España, e igualmente por los regímenes comunistas. 

En Colombia, no fueron pocas las expresiones en su contra. Entre ellos, el general Rojas Pinilla los contó dentro de los posibles enemigos del régimen.

Sin embargo, una mirada más serena y nutrida de las investigaciones históricas nos muestra una realidad más matizada, en la medida en que, en sus diferencias según los países y las épocas, los masones buscaron agruparse en busca de una mejor sociedad, racional, más libre e igualitaria, siendo además la fraternidad una de sus características principales.


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En principio, el miembro de una logia masona debe pasar de las tinieblas externas a la iluminación interior. La masonería es variopinta: hay masones cristianos, especialmente en los países nórdicos de Europa, masones modernos, que se dedican a la reflexión moral y política en América Latina. También los hay agnósticos. 

Aun en el presente hay discusiones sobre el origen de la masonería. Se afirma que ocurre en la Europa de finales del siglo XVII. Se crea la primera logia en Londres y Westminster en 1717 y, pronto otras, como asociaciones filosóficas y filantrópicas de hombres libres, basadas en un sistema moral del universo ilustrado por símbolos.

Su idea inicial fue la de lograr el progreso de la humanidad. Sin embargo, la raíz profunda de estos grupos puede estar en la francmasonería. 

En la baja Edad Media, talladores de piedra, conocidos como francmasones, construían catedrales y pueden haber sido los primeros masones. El significado de la palabra maçon se asocia con quienes amasaban o daban forma a la piedra. Y franc, se dice, estaría asociada con la libertad. 

Probablemente ellos, poseedores de los conocimientos que daban precisión a la delicada labor de erigir sitios de importancia social, organizaron las primeras fratrias llamadas logias. 

Progresivamente, fueron aceptando personas de otras profesiones, e iniciaron discusiones más allá de lo técnico.

Como símbolos, los masones adoptaron el compás, la escuadra y la representación del Gran Arquitecto del Universo. En sus logias se era admitido con el requisito de ser moralmente irreprochable. Allí solo estaba permitido el ingreso de hombres. 

En la organización, se asciende desde aprendiz, compañero hasta maestro. Sus reuniones son periódicas, orientadas a discutir de los grandes temas de la sociedad.

En América Latina, el papel de los masones en el proceso de la Independencia ha sido investigado por muchos historiadores que recalcan una evidente coincidencia entre el pensamiento de las Luces del siglo XVIII, ligado a la Revolución francesa, y las búsquedas filosóficas y políticas de los próceres de América. Ideas de libertad, soberanía, derechos individuales, igualdad, secularización atravesaron y unieron a los masones europeos, estadounidenses y de las colonias españolas. Este vínculo llevó, por ejemplo, a que Francisco de Miranda, desde Europa, promoviera la creación de logias masónicas en nuestro continente. 

Aquello dio fuerza y solidez al movimiento que, en distintos puntos encontró amigos y aliados. Entre los masones estuvieron, entre muchos otros, Simón Bolívar, San Martín, Santander y Antonio Nariño; de este último fue famosa su tertulia masónica ‘El arcano sublime de la filantropía’.

Aunque se supone que la Masonería se basa en el secreto, en Colombia se reconocieron a muchos masones. En el siglo XIX lo fueron liberales que gobernaron nuestro país, por ejemplo: Tomás Cipriano de Mosquera, José Hilario López, José María Obando, José María Melo, Manuel Murillo Toro. En el siglo XX lo fueron reconocidos políticos como Darío Echandía, Eduardo Santos, Alberto Lleras Camargo, Horacio Serpa, entre muchos otros. 

En Bogotá, la casa de los masones, edificio republicano ubicado en la carrera quinta con calle 18, fue construida en 1923 y pertenecía al señor Kopp, fundador de Bavaria. La casa fue legada a la Gran Logia masónica de Colombia en 1988. 

Hoy los masones han disminuido notoriamente, y su magia ha sido también anulada por Google, donde se puede en un clic acceder a sus secretos.

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