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Malinké y Qmare, sabores étnicos en la Amazonía caqueteña 

A través de las recetas se refleja la historia y los procesos de soberanía alimentaria de poblaciones indígenas y afros del país
Tradiciones
Fotos: cortesía.
Katerine Vargas

Somos lo que comemos, es una frase escrita hace más de 100 años por el filósofo y antropólogo alemán Ludwing Feuerbach. Sin embargo, esta sencilla, pero a la vez profunda premisa, también resuena y se mantiene viva en las comunidades étnicas colombianas, pues la comida es parte importante de sus pueblos, representa la memoria, resistencia y tradición de sus comunidades como un legado que se mantiene vivo de generación en generación. 

A través de los olores y sabores que se cocinan en la tulpa o el fogón, se refleja la historia y los procesos de soberanía alimentaria de poblaciones indígenas y afros del país. Alrededor de la comida históricamente también se ha sazonado confianza, cuidado y creatividad. A pesar de esto, como otros componentes culturales, la culinaria también sufre cambios con el pasar del tiempo y especialmente con los procesos de migración. 

De lo anterior da cuenta Andrés Herrera Mejía, perteneciente a la comunidad Murui (o Uitoto) de Solano (Caquetá), quien actualmente se desempeña como chef en Qmare Amazonía, un restaurante especialista en comida típica amazónica que nació hace cerca de dos años en la ciudad de Florencia, como un aporte al fortalecimiento de la identidad cultural. 

Andrés es profesional en agroecología y durante varios años formó parte de proyectos e iniciativas internacionales. Cuenta que sus colegas extranjeros reiteradamente le preguntaban por los platos típicos de su región, esperando encontrarse con la cocina ancestral, pues en Caquetá, según el Plan de Desarrollo departamental, existen ocho pueblos indígenas que están integrados por cerda de 10 mil personas. Sin embargo, en Florencia no era fácil encontrarse con un restaurante que ofreciera un buen plato de pescado moqueado (pescaso ahumado) o un filete apanado en fariña (harina a base de yuca).

Evocando las enseñanzas de su abuela Elvira Domínguez, Andrés preparó los platos típicos de su comunidad  Murui para que sus compañeros degustaran. Fue tanto el éxito de esa prueba gastronómica que se motivó a abrir Qmare. “Mi abuela es el pilar fundamental de la idea. Ella siempre nos mantuvo viva esa parte de la comida. Cuando niño aprendí ayudándole a preparar la fariña, el casabe, el ají”, resaltó.
 
Qmare Amazonía está ubicado en el barrio Ventilador y se ha convertido en el proyecto de vida de Andrés, su esposa y sus pequeños hijos. Destaca que dedicarse a investigar y dar a conocer la culinaria indígena le ha permitido volver a sus raíces. Las recetas más apetecidas en el restaurante son el pirarocú ahumado y el pescado relleno de fariña. Todos los platos van acompañados de jugos a base de frutos amazónicos o caguama (bebida autóctona de la etnia Huitoto). 

Esta iniciativa genera empleo a cinco personas de manera directa. Se atiende bajo reserva y su locación está rodeada de naturaleza y artesanías propias de las comunidades indígenas. Cuenta con una pequeña huerta de especias de la que se abastecen, y la mayoría de los insumos provienen de distintos resguardos indígenas de Caquetá, lo que aporta a dinamizar la economía familiar en estas comunidades a través de la comercialización de los productos no maderables del bosque. Reconoce que al mismo tiempo esto aporta al fortalecimiento de sus identidades. 

“El secreto de la comida es el buen pensamiento. Cuando las personas vienen no solo se llevan un plato de comida, sino historia y cultura (…) es un espacio de conocimiento”, indicó Andrés, para contar que Qmare, para él es también una maloka donde las personas se reúnen a compartir la palabra, en este caso, a través de la culinaria. 

Por otra parte, al otro lado de la ciudad, en el barrio Yapurá Sur, Marisel Quiñones junto a Luis Carlos García son las manos que le ponen el sabor afropacífico y afroamazónico a Malinké. Otro restaurante étnico que desde hace cuatro meses en Florencia viene apostándole a la generación de espacios para el reconocimiento de la riqueza cultural de las comunidades afrocolombianas en territorio amazónico. 

Marisel es la jefe de cocina de Malinké, es oriunda del Pacífico nariñense, de Tumaco. Hace nueve años habita en Caquetá. Su vocación está en crear con los sabores y olores de las comidas típicas de su región. “Queremos que nuestras costumbres, nuestras raíces, sean conocidas alrededor del mundo”, expresó. 

En esta iniciativa promovida por la Red de Mujeres Afroamazónicas de Caquetá, Marisel encontró un espacio para volver a sus raíces y para que las cerca de 12.700 personas que se autorreconocen como afros en Caquetá según las proyecciones del Dane (Censo 2005), puedan conectarse con las recetas típicas del Pacífico colombiano. Sin embargo, según Marisel, en Malinké “lo que queremos hacer es como una combinación entre afro y amazónico en todo (…) por ejemplo, está el buen pescado que nos dan los ríos de aquí y le mezclamos el coco que es típico de nuestra cocina. Así vamos haciendo la fusión”, contó, señalando que la idea es que los visitantes conozcan ambas regiones, un “dúo espectacular” en palabras de Marisel.

Este lugar también está plagado de historia. Cuenta con una biblioteca donde la mayoría de literatura es afrocolombiana. También hay una serie de elementos decorativos propios de los pueblos negros. Los comensales, además de llevarse el corazón contento por un delicioso plato, se llevan una buena conversa y las sonrisas de Marisel y Luis Carlos.  

De acuerdo con la experta en la cocina, los platos que mayor demanda tienen son el encocao de pargo o de bocachico y la mojarra en salsa de coco. Desde Malinké, las mujeres afroamazónicas proyectan movilizar la economía solidaria con enfoque cultural en los diferentes municipios de Caquetá, de manera que otras mujeres negras sean las proveedoras de los cultivos necesarios para abastecer el restaurante con la chiyangua o ciclantro cimarrón, el orégano, el poleo, la hierbabuena, la cebolla y todos los adobos propios de sus sabores.  

Ambas iniciativas vienen generando arraigo cultural en la Amazonía caqueteña, rescatando los sabores ancestrales e innovando para continuar con el legado culinario, desde el que han generado procesos de resistencia y soberanía a lo largo de su historia. 

Malinké

Malinké es una tribu africana en Malí, que se caracteriza por mantener vivas sus tradiciones, lo que inspiró el nombre de Casa Cultural Malinké, liderada por la Red de Mujeres Afroamazónicas de Caquetá ubicada en la carrera 22 # 3 – 46 Barrio Yapurá Sur en la ciudad de Florencia. El restaurante hace parte de la Casa y está abierto a todo tipo de visitantes. 

Qmare Amazonía

Cumare es una palma originaria de Amazonía, históricamente usada como fuente de alimento y para la creación de artesanías típicas de las comunidades indígenas de la región. También fue la inspiración para el restaurante fundado por Andrés Herrera denominado Qmare Amazonía, ubicado en calle 17# 4ª Este-86 Barrio Ventilador. 

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