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Foto: Colprensa. Septiembre 2017.

El impulso del papa Francisco a la consolidación de la paz en Colombia

Por: Paola Páez

En casi todos los pronunciamientos públicos en los que el papa Francisco aborda conflictos de carácter internacional, ha tenido palabras de aliento para el proceso de paz en Colombia.

Las declaraciones que ha hecho Francisco como máxima autoridad de la Iglesia católica tienen un significado político, pues no solo fueron el respaldo a un proceso de paz en un país altamente creyente, sino el pedido expreso a las autoridades eclesiásticas a que se comprometieran con este.

El llamado del papa a los jerarcas colombianos, estuvo siempre dirigido a fortalecer la fase de implementación, que ya está en marcha.

Jorge Mario Bergoglio fue elegido pontífice solo algunos meses después del inicio de los diálogos, y eso le permitió ser más cercano a los avances. Su primera referencia al tema fue en mayo de 2013 cuando alentó a las ‘partes implicadas’ a continuar las negociaciones para buscar el bien común y la reconciliación". Esto, a propósito de la canonización de la religiosa Laura Montoya, la primera santa colombiana.

“Esta primera santa nacida en la hermosa tierra colombiana nos enseña a ser generosos. A vencer la indiferencia y el individualismo que corroe nuestro propio corazón”, dijo en esa ocasión el papa.

En mayo de 2015, 26 guerrilleros cayeron en una acción de la Fuerza Aérea y del Ejército en Cauca. Las Farc no se levantaron de la mesa, pero sí suspendieron el cese unilateral del fuego que cumplía 5 meses. En los días siguientes las cifras negativas del conflicto se incrementaron y los países garantes se mostraron preocupados.

En ese momento Francisco hizo un llamado a que los diálogos no se detuvieran: “Me preocupa que el proceso de paz se retenga, espero que este proceso siga avanzando, en ese sentido, nosotros siempre estamos disponibles para ayudar y hay muchas maneras de hacerlo, pero sería una cosa muy fea si el proceso no puede seguir adelante”.

Superada esa difícil etapa, los diálogos avanzaron y para septiembre ya se discutía la reincorporación de las Farc a la vida civil y sin armas. Para mediados de ese mes, el papa viajó a Cuba y Estados Unidos. Aprovechando su estadía en la misma ciudad sede de los diálogos, encabezó una misa en la Plaza de la Revolución en La Habana y abogó por la feliz culminación del proceso de paz en Colombia.

“Que la sangre vertida por miles de inocentes durante tantas décadas de conflicto armado, sostenga todos los esfuerzos para una definitiva reconciliación”, dijo. Puntualizó que no se debía permitir un fracaso en los diálogos.

El 23 de septiembre las delegaciones anunciaron que la paz se firmaría a más tardar el 23 de marzo del siguiente año, fecha que a la postre no se cumpliría. Pero aún en Cuba, y tras conocer esa noticia, Francisco hizo un segundo llamado enfocándose en la reconciliación.

Días después, a bordo del avión en el que regresaba a Roma, luego de su paso por Estados Unidos, reconoció que la Santa Sede siempre estuvo disponible para intermediar en los diálogos e intentó ayudar para que llegaran a buen término

“Ccuando supe la noticia, dije: - Dios haz que lleguemos a marzo, hable dos veces con el presidente. Y no solo yo, la Santa Sede trató de ayudar como podía”, señaló.

Para finales de 2015, el papa Francisco ofreció su tradicional bendición ‘Urbi Et Orbi’, a la ciudad del Vaticano y al mundo, desde el balcón central de la basílica de San Pedro.

En su mensaje navideño del 25 de diciembre, rogó por quienes han perdido seres queridos en actos de terrorismo en diversos países y pidió conciliación en Colombia, así como abandonar el odio y venganza en los pueblos.

“Que la alegría de este día anime los esfuerzos del pueblo colombiano, para que animado por la esperanza, continúe buscando con tesón la anhelada paz”, pidió.

El 23 de junio de 2016 se firmó el cese al fuego bilateral y definitivo. Al siguiente día, durante el vuelo que lo llevó a Armenia, el país asiático, el Papa Francisco expresó su alegría. Les dijo a los periodistas que lo acompañaban que estaba feliz por la noticia. “Más de 50 años de guerra, de guerrilla; tanta sangre derramada. Fue una bella noticia”, añadió Francisco.

Expresó además su deseo para que los países “que trabajaron para hacer la paz den la garantía de que esto siga adelante, para blindar a tal punto el proceso, que nunca más se regresara a un estado de guerra”. “Mis mejores deseos para Colombia que ha dado este paso” finalizó.

En ese momento, la Conferencia Episcopal Colombiana también emitió un comunicado en el que afirmó que la Iglesia “reconoció ese acuerdo como un acontecimiento histórico para el país”.

Los obispos expresaron su deseo de que ese fuera “el primer paso para construir la paz tan anhelada por los colombianos, bajo la garantía del respeto de los derechos humanos y la promoción de la justicia en todos los rincones del territorio nacional”.

En agosto de 2016, desde Colombia, le propusieron al papa que enviara un representante para el comité de selección de los magistrados que conformarán la Jurisdicción Especial para la Paz, pero el pontífice declinó la oferta.

Según un comunicado de la Secretaría del Estado Vaticano, el líder católico se mostró complacido con el cierre de las negociaciones pero se negó porque esto no obedecía a sus funciones pastorales y creía que “sería más más apropiado que dicha tarea sea confiada a otras instancias" y no era pertinente entrar en ese aspecto.

El 26 de septiembre de 2016, en un evento en Cartagena, se firmó de manera simbólica el acuerdo final de paz. Ese mismo día, Francisco se refirió a la votación del plebiscito que se daría unos días después y se comprometió a visitar Colombia si el acuerdo se aprobaba.

Tras la victoria del No en el plebiscito y la renegociación del acuerdo para ponerle fin a 50 años de guerra que costaron más de 8 millones de víctimas, el documento se volvió a firmar en Bogotá en noviembre del año pasado.

En diciembre de 2016, el papa Francisco recibió en el Vaticano al presidente Juan Manuel Santos y al expresidente Álvaro Uribe y les pidió su ayuda para encontrar un consenso nacional, antes de la implementación del acuerdo.

Cuando el acuerdo quedó blindado como pedía el papa Francisco, se confirmó su presencia en Colombia y pese a que el país lo ha tomado como una visita política, el secretario adjunto de la Conferencia Episcopal Colombiana, Padre Juan Álvaro Zapata, recordó que se trata de una visita apostólica.

Foto: Colprensa. Septiembre 7 de 2017.

“Nosotros los vemos desde el evangelio. Cuando la persona alcanza todas sus básicas necesidades, cuando es respetada en su dignidad, y cuando se le respetan sus derechos, lograremos la paz que Jesucristo nos ofrece. Esa es la paz de la que viene a hablar el papa”.

Francisco no solo hizo declaraciones para animar a culminar el proceso exitosamente, sino que buscó otros métodos. Por eso, siendo confeso fanático del fútbol, organizó dos partidos con los que buscaba hacer un llamado entre los pueblos a nivel mundial y motivar la voluntad de paz en diferentes regiones del mundo, mencionando además de Colombia, a Venezuela, Gaza y Siria. 

Según dijo, era "tiempo de mostrar" que el mundo es "capaz de promover la paz a través del juego".

El Estadio Olímpico de Roma fue la sede de los dos juegos, de 2014 y 2016 y contó con la participación de leyendas y jugadores activos del balompié mundial. Carlos Alberto “El Pibe” Valderrama e Iván Ramiro Córdoba fueron algunos de los colombianos presentes.

Parte del objetivo de la última edición fue recaudar fondos para sostener los programas sociales de la Fundación Pontificia Scholas, que ayudará a integrar a los desmovilizados a través de la educación, el deporte y la cultura.

El argentino José María del Corral, presidente de la fundación y amigo personal de Francisco, dijo que en Colombia "están eligiendo a las escuelas que van a participar de esta experiencia”.

Agregó que la participación en el posconflicto colombiano "es una forma de despertar la vocación política en los jóvenes".

En ese momento Francisco recalcó que los partidos serían un reflejo de valores universales que el fútbol y el deporte en general pueden fomentar: la lealtad, el intercambio, la aceptación, el diálogo y la confianza en los demás".