Escuela de fútbol histórica de Tumaco enfrenta desalojo: 248 niños podrían perder uno de los pocos espacios seguros en medio de la violencia
La orden de desalojo contra una de las escuelas de fútbol más tradicionales de Tumaco encendió las alarmas entre padres de familia, entrenadores y líderes sociales del distrito. Más allá de un conflicto por la posesión de un predio, la situación pone en riesgo un proceso comunitario que durante más de 26 años ha servido como espacio de formación, protección y acompañamiento para cientos de niños y jóvenes en una de las zonas más golpeadas por la violencia en el Pacífico colombiano.
La diligencia fue programada para el próximo 14 de mayo de 2026 a las 8:00 de la mañana, según una resolución emitida por la Inspección de Policía Urbana de Tumaco. El procedimiento se realizará en el inmueble ubicado en la vía al Morro, contiguo al estadio Domingo Tumaco González, y contará con acompañamiento de la Policía Nacional, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y la Personería Distrital.

Sin embargo, detrás del proceso jurídico existe una preocupación social mucho más profunda: el futuro de más de 248 niños y adolescentes que actualmente hacen parte de esta escuela deportiva.
Durante años, este escenario se consolidó como uno de los pocos espacios comunitarios donde niños provenientes de barrios vulnerables encuentran una alternativa distinta a los contextos de violencia, reclutamiento y exclusión social que afectan a varios sectores del distrito.
La escuela no solo ofrece entrenamientos de fútbol. Según padres de familia y entrenadores consultados, allí también se desarrollan procesos de apoyo psicológico, clases de inglés y acompañamiento formativo orientado a fortalecer proyectos de vida y prevención de riesgos sociales.
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“Muchos niños pasan más tiempo aquí que en otros espacios de acompañamiento. Aquí encuentran orientación, disciplina y tranquilidad”, aseguró uno de los padres vinculados al proceso deportivo.
Cada mañana y tarde, decenas de menores llegan al lugar con uniformes sencillos, balones gastados y la ilusión de construir un futuro diferente. Algunos recorren largos trayectos para asistir a los entrenamientos. Otros encuentran allí el único entorno donde pueden sentirse seguros.
Entrenadores y miembros de la comunidad sostienen que el posible cierre de la escuela tendría un impacto que va mucho más allá del deporte. Consideran que se perdería un escenario que durante más de dos décadas ayudó a mantener a cientos de jóvenes alejados de dinámicas asociadas a la violencia y las economías ilegales.

La resolución conocida por este medio también establece que, en caso de encontrarse menores durante la diligencia, el ICBF deberá garantizar la protección y restablecimiento de sus derechos.
La situación ha generado reacciones entre distintos sectores sociales y deportivos de Tumaco, donde crece el llamado para que las autoridades locales busquen alternativas que permitan proteger un proceso que muchos consideran fundamental para la niñez del distrito.
En una ciudad donde el deporte se ha convertido en herramienta de resistencia y construcción de paz, la posible pérdida de este espacio deja una pregunta abierta entre las familias tumaqueñas: ¿qué pasará con los niños que encontraron en esta cancha una oportunidad para alejarse de la violencia?