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Las frailejonas, teatro desde el páramo de Sumapaz

En la vereda Taquecitos, de la localidad de Sumapaz, a unas dos horas y media de Usme, encontramos a doña Rosalba Rojas Torres, una de las integrantes del grupo de teatro ‘Las frailejonas’.

En la vereda Taquecitos, de la localidad de Sumapaz, a unas dos horas y media de Usme, encontramos a doña Rosalba Rojas Torres, una de las integrantes del grupo de teatro ‘Las frailejonas’.

Doña Rosalba nos recibe en su casa con un tinto bien caliente, mientras afuera la neblina rodea su hogar y el fuerte frio, a pesar de que estamos en la cocina, nos hace temblar, mientras nos tomamos el café, ella empieza a contarnos la historia de ‘Las frailejonas’.

“Hace como unos diez años la alcaldesa de ese entonces, se preocupó por nosotras, porque en el páramo se vive muy duro, por algunas cosas como el frio y porque toca trabajar mucho para sacar los hijos adelante. Ella nos propuso que, si estábamos interesadas en hacer teatro. No teníamos nada de experiencia, pero como dicen a veces, uno hace teatro sin darse cuenta. Con 12 compañeras formamos el grupo, aunque ahora somos seis, porque algunas se han ido y otra falleció”, cuenta Rosalba.

Foto: Esteban Herrera.

Su origen es boyacense, llegó de pequeña al páramo más grande del mundo, (Sumapaz).

“Al principio fue duro, porque algunas ya somos mayores y porque muchas nos criticaban, decían que no teníamos oficio, que mejor era que estuviéramos en la casa. Hasta nos hicieron pensar que estamos haciendo el oso”, agrega al recordar los inicios del grupo de teatro.

Luego que terminamos el tinto, salimos al frente de una pequeña escuela, en medio de la espesa neblina y el fuerte frio, para que doña Rosalba antes de continuar con su relato, nos muestre la flor del frailejón, de donde tomaron el nombre del grupo.

Foto: Esteban Herrera.

“La primera obra que presentamos fue en Corferias en la Bogotá urbana. En esa presentación mostramos una obra en la que todas nosotras contábamos cómo había sido nuestra infancia. Nos fue muy bien, tanto que algunas personas decían, miren ahí salen las actrices”.

“De ahí seguimos montando obras, gracias al profesor Camilo quien se preocupa por nosotras y nos apoya. Después de esa experiencia en la capital hemos continuado presentado obras en nuestra localidad en diferentes eventos, como el día de las madres, la feria agroindustrial y el día del campesino. También volvimos a Bogotá, donde fuimos invitadas por Alejandra Borrero a Casa Ensamble”, agrega Rosalba al contar el proceso del grupo de teatro.

Foto: Esteban Herrera.

Antes de regresar al centro de la capital colombiana, doña Rosalba hace una imitación del acento boyacense y recuerda con una sonrisa pícara como su padre se enojaba cuando ella imitaba a familiares de esa región.

Foto: Esteban Herrera.

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