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Duplat, piano clásico y pop desde Bogotá

Conozca a Duplat, un joven pianista bogotano que pensaba tocar por placer y vivir de las matemáticas. Pero en esos viajes en que la música manda, terminó en grandes festivales y haciendo pop.
Jenny Cifuentes

Su producción Mosaico Pirata (2024), es una grabación meticulosa, orgánica, con detalle. De bonito y contundente sonido, y arreglos muy trabajados. Duplat fue osado en no ser ligero. Incitado por una excesiva ingesta de Ravel y Debussy; y embrujado por el sonido del formato sinfónico, para saciar su necesidad de vientos y cuerdas en su álbum, se dedicó a hurgar en las entrañas del funk, soul, disco, pop y rock ochentero, y a adoptar todo ese calibre.

Con la participación del ingeniero Uriel Dortfman, (Gustavo Cerati, Andrés Calamaro), colaboraciones de Manuel Medrano, Juan Pablo Vega, Irepelusa y Santiago Cruz; y título sacado de los CDs que su papá armaba para él y su hermano, que llevaban Luis Miguel, Juan Gabriel, Michael Jackson, Maná o Fito Páez, Duplat se faja un trabajo para disfrutar de principio a fin.

Siendo niño, Duplat se enamoró del piano a primera vista, y sin mente, se mandó por ese hermoso hueco de la música clásica. Creció escuchando un piano que su papá tocaba en casa, y muy pequeño, entró al Conservatorio. En la adolescencia, decidió estudiar fuertemente. Consagrado. Sin amigos, sin novia. Solo piano. O piano solo. Tipo Richie Ray de niño: dándole mil horas diarias, de lo contrario, su padre “le pegaba con cable eléctrico”.

Pero el papá de Duplat no era como el de Richie Ray. Él no quería que su hijo fuera pianista, “porque en realidad, se sufre mucho”. De una familia de artistas: entre sus tíos, Frank Preuss, -gran violinista clásico colombiano-; tía cellista; abuelo, papá y tío pianistas, pues, nada rara su inclinación.


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Duplat estudió, estudió y estudió, - en sus palabras-, obras “ridículamente difíciles, como acrobáticas”, y entró al mundo de los concursos de piano. Cuando empezó a competir pensó: “Esto es muy duro. Los concursos de piano son crueles. Exigen mucho tiempo de preparación, y se tiene una oportunidad. Cae uno en un error estilístico:  que en Beethoven el pedal no se pone de tal forma, y eliminado para la casa”. Algo así le pasó a los 17 en México. Para un concurso, se preparó dos años, se le “olvidó un compás, -o sea, medio segundo”, y chao.

Después de esa contienda, lloró bastante, pero la vida siguió, y en 2017 empezó a componer canciones. Se encontró en la canción. Dos años luego, mientras continuaba estudiando, publicó algunas de sus piezas, sin pretensión.

“En 2021 saqué unos temas: “Párpados Cerrados” y “Cielo”. Siento que eso llamó la atención de una escena emergente, y me convocaron al festival Hermoso Ruido. Me fue muy bien. Se hizo en pandemia, virtual. Y después, me invitaron a tocar en el Estéreo Picnic 2022. Yo aún ahí, no quería ser cantante. Pero en ese concierto me dije: Sí, quiero ser cantante. Me quiero dedicar a esto. Es que yo no había hecho shows, por ejemplo. Porque no pensaba así. Yo seguía preparado en: voy a ser pianista; con las matemáticas -que también estudió- me dedico a programar, hago plata, y estoy tranquilo”, contó.

“Siento que en Colombia no ha habido pianistas que se paren duro en el mundo del pop”

Duplat siguió haciendo canciones pop, por supuesto, influenciado por lo clásico.

“Por eso es que toco piano. Yo me hubiera dicho: más bien aprendamos a tocar guitarra. Y toco guitarra como un rockstar.  Más tradicional, que es la imagen del guitarrista. Pero pensé: no, ya tengo el piano. Y también, siento que en Colombia no ha habido pianistas que se paren duro en el mundo del pop.
Los pianistas que se conocen son de un gremio más académico. Creo que las grandes pianistas nacionales son Blanca Uribe y Teresita Gómez.  Los pianistas sabemos quiénes son ellas, y son más figuras del mundo clásico, y un poquito como tradicional musical. Pero, el pianista o la pianista colombiana por excelencia, ¿Quién es? Ese puesto está vacante.  Siento que hay algo más valioso que explorar con el piano”.

Mosaico Pirata

El camino a ese disco empezó con un concurso de piano para tocar con la Filarmónica Joven de Colombia, que está muy chévere en gran parte, porque tienen mucha plata, entonces te llevan a girar muy bien.

Las giras son 20 fechas en Europa, en los teatros más impresionantes. Y yo me preparé para esa audición. Estábamos tocando en Alemania, Austria y Holanda. Ese tour fue mi primera gran experiencia orquestal.  Y me pareció espectacular como sonaba una orquesta en vivo estando ahí. Es una fuerza absurda. Obviamente ya había visto orquestas, pero estar ahí dentro…me embrujó. Me hizo querer traer algo del sonido sinfónico a mi música.

Pero el formato sinfónico completo, primero, es carísimo de hacer y segundo, no pega.  Entonces, sentí que la forma de traer esos sonidos a mis canciones, era buscar géneros y ritmos que ya han hecho el ejercicio de llevar cuerdas y vientos.

¿Qué música puede ser muy rica en la que se permiten arreglos muy interesantes?, Preguntármelo me llevó de una al sonido del funk, del disco, pop y rock clásico de los 70 y 80.  Sobre todo los 80, cuando había mucho eso: violines, vientos, trombón, saxofón, sintetizadores, trompeta.

Numerosos productores de esa época tenían formación clásica. Era un periodo en el que el productor, era un músico súper talentoso que sabía escribir, y no la visión de ahorita, que es el estudio con luces de neón y puros plugins y beats. Es otra moda y está bien. Pero prefiero esa mentalidad más orgánica musical.

Entonces, esos géneros me empezaron a enganchar bastante, y varias canciones del Mosaico Pirata, los evocan.

Le puse el nombre por un disco que mi papá nos hacía de niños a mi hermano mí, que se llamaba Mosaico Pirata. Él recopilaba música de esa época para que escucháramos. Entonces, el concepto del disco giraba en torno a homenajear esos estilos, recordar la música con la que crecí. Creo que mi generación la vivió de otra forma.  

En las letras escribí sobre lo cotidiano. Siempre me ha gustado también, escribir de la nostalgia, de la tristeza, de lo dulce y amargo. Yo ya decidí ser sincero y aceptar que me gusta hablar de esos sentimientos.

Hoy en día, creo que hay una moda en que toda la música es rumba y que: “estás superrica y cómo bailas, y haces el amor súper bien”. Toda la música es así, toda.

Pienso que lo que uno tiene que hacer con la música, es una búsqueda de la genuinidad, de un sonido propio. No preocuparse tanto en caer en las tendencias, porque las tendencias son olas que llegan con toda la fuerza del mundo y así de fácil también se van.  

Duplat está llevando su piano por toda Colombia

Estuvo tocando en Cali, y acaba de ofrecer un recital de piano clásico en el Amazonas. De Bogotá para Leticia, música amazónica para piano. Parte del programa del Banco de la República de Jóvenes Intérpretes.

En septiembre se va de gira con Manuel Medrano por Latinoamérica y España

Escuche aquí su nueva canción: Déjame Ser


 

 

Vea aquí la entrevista a Duplat En Clave con Deysa Rayo

   

 

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