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Las pioneras ocultas del vallenato: la historia de las primeras acordeoneras

Conozca quién fue la primera mujer que tocó acordeón en el vallenato, las pioneras de los conjuntos femeninos, y las más duras precursoras domando fuelles.
Jenny Cifuentes

Durante un conversatorio en la décima edición del EVAFE (Encuentro Vallenato Femenino), realizado del 15 al 17 de agosto en Valledupar, el investigador, compositor y escritor Julio Oñate Martínez, (una autoridad en el vallenato), expuso la historia de Mamerta Hernández Buelvas: hasta ahora, la primera mujer acordeonera de la que se tenga registro. Ella y sus dos hermanas, Melchora y Basilia, conformaron un conjunto típico vallenato, que también, se puede considerar pionero, en materia de grupos vallenatos femeninos. 

En uno de sus libros, el investigador había citado como quizá, la primera mujer que se atrevió a tocar acordeón, a María Quiñónez, oriunda de las montañas de Plato (Magdalena), cerca del pueblo de Granada. Una teoría, que se basaba en revelaciones que le había hecho el maestro Pacho Rada (Legendario acordeonero, juglar 1907-2003).

Rada le contó a Oñate que en 1938, María Quiñonez llegó a una parranda en la que estaban él, y Leonardo Núñez “El León de Granada”, también acordeonero.  Quiñonez, muy talentosa, en ese entonces, de unos 25 años, desafió a los dos  músicos a un concurso, en el que debían demostrar quién tocaba mejor el acordeón, quién dominaba la caja y la guacharaca y quién era el mejor bailarín, para ganarse “sus favores”.

María escogió a Pacho Rada para acompañarla en sus parrandas, pero misteriosamente, ella desapareció. “Y es un episodio, muy simpático, acerca de “la primera acordeonera” de la que se tuviera pruebas. Pero sucedió que  hace un par de años, un investigador de El Difícil (Magdalena), Robert Benítez, me llamó y me dijo: he estado entrevistando, escarbando, averiguando, y  hay una reseña histórica de un matrimonio plateño del que nacieron muchos hijos, y aparece la figura de una intérprete del acordeón, de nombre Mamerta Hernández, nacida también en las montañas de Plato, en el año 1872, y que puede ser abuela de Esthercita Forero. 


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Mamerta Hernández, con sus dos hermanas, de nombres Melchora y Basilia, conformaron un conjunto, en el que Melchora tocaba la guacharaca, y la otra hermana un tamborcito. Se puede considerar hasta ahora, en el género femenino, el grupo pionero de ese formato tradicional de acordeón, caja y guacharaca. Esa población en la que vivieron, era de estirpe eminentemente campesina y no había restricciones sociales.  

Existe una foto de Mamerta Hernández. Además, ella compuso un son titulado “La coneja”. La Coneja era una vaca que tenía, y se le perdió. Ella empezó a lloriquear : “Ay mi vaca, La Coneja, La Coneja se perdió”, con el acordeón. Ese canto, ya fue interpretado, grabado por un viejo acordeonero de El Difícil.

Lo que confirma que en este mundo de la investigación, no se puede puntualizar. Hay que tener cuidado, dejar una ventana abierta por si aparece un nuevo documento que soporte alguna aseveración, darle entrada y ampliar el espectro de la historia”. Fueron las palabras del escritor.

La primera que triunfó compitiendo con hombres en el Festival de la Leyenda Vallenata

Jeimy Arrieta, de 23 años, parada en una tarima en Valledupar, con su acordeón al pecho, sonriente, domando el fuelle, tocando una composición suya, canta: “Yo me llamo Jeimy Arrieta, la reina del festival y me peino con la lengua, se los vengo a demostrar. Yo fui la primera reina y hoy me vengo a coronar”, mientras el público vallenato, encerrado por la pandemia y conectado, ve a la Arjonera, tal como lo anunciaba en su canción “Me Vuelvo a Coronar”, ser elegida soberana de las mujeres en la edición virtual de 2020 del  Festival de La Leyenda Vallenata, cuando la parranda gigante de la tierra prometida que es Valledupar en Festival, tuvo que mudarse  a pantallas.

Jeimy ya había marcado la historia del evento en 2007, ganando la contienda en la Categoría Infantil, siendo la primera mujer en llevarse la corona compitiendo contra hombres. 

En cada festival en qué ha participado reitera con actitud y música,  que saca chispas a los acordeones y que en realidad “Se peina con la lengua”. “Me peino con la lengua”, es una canción a ritmo de puya del maestro Andrés Beleño, y cuando me coroné Reina Infantil, me hice famosa con ella. La frase título es una expresión jocosa que quiere decir como que a todos me los gano con mi talento, con mi picardía. La letra dice:

“Las mujeres también tienen
múltiples capacidades
El que conmigo se viene 
tiene que pisarme suave. 
El que quiera la pelea 
que me busque pa’ que vea
Quien quiera pelear que venga 
que me peino con la lengua”

Bien conocido es que desde hace más de 5 décadas, versados acordeoneros del país se han batido a duelo durante varios días por la corona de Rey Vallenato en las categorías Infantil, Juvenil, Aficionado y Profesional, todas mixtas. Una modalidad que cambió en 2019 cuando se instauraron las competencias solo entre mujeres: Acordeonera Categoría Mayor, para instrumentistas de más de 18  años, y Acordeonera Categoría Menor, para niñas. 

Afirma Jeimy: “Era una lucha que teníamos las mujeres para que nos dieran el valor que merecemos en el mundo vallenato. Veníamos hace rato proponiendo a diferentes festivales que  abrieran un espacio solo para nosotras, hasta que el Festival de la Leyenda Vallenata lo hizo.  No es que exista una desventaja como mujer al momento de interpretar el acordeón. Por ejemplo, yo demostré la igualdad y gané tocando contra niños de mi misma edad. Lo que buscábamos era una obtener una visibilidad más grande del talento femenino”.

Desde los 7 años, Jeimy empezó con el acordeón en la escuela de su padre Jaime Arrieta, en Arjona (Bolívar)  -, oyendo insignes acordeoneros: Nicolás Elías “Colacho” Mendoza, Luis Enrique Martínez o “El Cocha” Molina, y dándole play desde que se levantaba hasta que se acostaba al corte “Frente a mí”,  un vallenatazo cantado por Diomedes Díaz. 

Su pasión por el folclor es nata. Carga sabrosura transmitida por el cordón umbilical porque viene de una dinastía musical. Su abuelo, padre y hermano son acordeoneros, y su hermana, una destacadísima intérprete de la caja vallenata. 

“Me lleva él o me lo llevo yo, pa´ que se acabe la vaina”, pareciera su consigna, porque en el Caribe, la artista ha retado con acordeón a quien se le ha  puesto al frente en decenas de certámenes. Hoy tiene más de 30 coronas exhibidas en sus estantes.  Un par de muestras: ha ganado el Festival Cuna de Acordeones de Villanueva (La Guajira)  y  el Festival Bolivarense de Acordeón  que se hace en su tierra. 

Las rompedoras de moldes del Festival Vallenato

La presencia de las mujeres acordeoneras en el Festival de La Leyenda Vallenata, no ha sido masiva, pero siempre ha existido. En su primera edición la célebre compositora y acordeonista Rita Fernández, - a quien Jeimy Arrieta personificó hace unos años en la novela La Cacica -, autora entre muchas de “Sombra Perdida”, canción que hizo famosa El Binomio de Oro o “El Son del Tren”, que tronaron Fruko y Sus Tesos, armó junto a cuatro amigas el grupo Las Universitarias cuando tenía 18 años. Su  plan no era concursar, sino presentarse como invitadas,  y el show fue una locura.  

La gente estuvo emocionadísima. Las adoraron. Según la maestra: “Ese fue el grito de independencia de la mujer en el vallenato”. Por ese concierto, el productor Santander Díaz se fijó en ellas, grabaron un álbum con Discos Bambuco, e incluso, salieron de gira y tocaron en tarimas de Panamá, México y Estados Unidos.  Pero la agrupación se disolvió luego por “presiones de los padres y de algunos novios celosos”, y Rita, siguió brillando como autora e inspirando artistas. 

Otra rompedora de esquemas, fue Fabricia “Fabri” Meriño: una guajira de 16 años de El Molino (La Guajira), que fue a Valledupar en el año 69, en la segunda versión del evento, a competir con los acordeoneros que mandaban la parada: Alejo Durán, Ovidio Granados, Emiliano Zuleta Baquero, puros duros.  Dicen que llegó tarde a la segunda ronda eliminatoria y la descalificaron.  También hay versiones de sus hermanos que contaban que alguien malintencionado, la demoró a propósito para evitar que de pronto, una adolescente les ganara a los versados. 

Alfredo Gutiérrez la convocó para su agrupación. Hizo unas apariciones junto a él, pero por ser menor de edad, su mamá no le permitió ser parte oficial del grupo del acordeonero. Más adelante, tocó en presentaciones con la banda de Aníbal Velásquez, y en un episodio trágico, en el que el bus que transportaba la agrupación se accidentó,  “Fabri” murió a los 19. 

Siguiendo con referentes festivaleros, Jenny Cabello fue primera niña en competir en el Festival Vallenato cuando no había Categoría Infantil. (En sus inicios no existían esas Categorías, se fueron instaurando a medida que evolucionaba el encuentro).

Referentes domadoras de  fuelles

Y claro, hay más nombres de acordeoneras  transgresoras que han dejado una huella, resaltan: Cecilia Meza Reales (pieza de Las Universitarias), de familia de Reyes Vallenatos. Una dura que cuentan, enseñó a tocar acordeón a sus hermanos Ciro y Álvaro Meza Reales, ambos Reyes. Cecilia con tremendo talento, fue también en los 70, Reina del Festival Nacional de la Canción en Villavicencio; Maribel Cortina, pieza clave de las Diosas del Vallenato (con la cantante Patricia Teherán). 

Cortina, una tesa, se batió a duelo con acordeoneros aficionados en el Festival Vallenato en los años 80, quedando de segunda en tres ocasiones. Y desde el 89, compitió en la categoría de Acordeonero Profesional; y Graciela “Chela” Ceballos, multinstrumentista, fundadora de la agrupación Las Musas del Vallenato.

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