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Foto: Cortesía Editorial Planeta.

“La literatura alumbra el pasado y confronta la historia": Miguel Torres

Por: Richard Hernandez

El dramaturgo y escritor bogotano Miguel Torres, fundador del desaparecido teatro El Local, en donde se hicieron famosos montajes teatrales, ahora está presentando su trilogía sobre el 9 de abril, la cual está compuesta por: 'El crimen del siglo’, ‘El incendio de abril’ y 'La invención del pasado'.

Torres descubrió la literatura en la biblioteca de Escuela Nacional de Arte Dramático (ENAD) cuando estudiaba allí. “En mi casa no había libros, había unas revistas: Selecciones, Cromos y Mecánica Popular, eso era todo lo había, porque tampoco teníamos biblioteca”, señala Torres.

Paralelo al teatro, Torres escribía cuentos que merecieron varios premios y luego incursionó en la novela con 'Cerco de amor', 'Acción en Bogotá' y 'Páginas quemadas'.

En sus tres últimas novelas el escritor aborda el episodio del Bogotazo, de una manera muy singular en donde la ficción puede superar a la realidad.

Con Miguel Torres tuvimos la oportunidad de hablar sobre su trilogía del 9 de abril.

¿Que lo llevó a escribir no solo un libro sino tres sobre el 9 de abril?

Yo estaba esperando la novela que me hablara a mí del crimen de Gaitán y no del estallido del Bogotazo y había muy pocas novelas como “El día del odio” de José Antonio Osorio y La calle 10, de Manuel Zapata Olivella, que sí lo hacían.

Todas citaban sus historias en los antecedentes del 9 de abril, en los barrios, en las tiendas y en las plazas de mercado, entre otros lugares.

Gaitán era una figura muy nombrada, pero nadie se metía por dentro del crimen, en las entrañas del asesinato. Entonces un día yo dije no voy a encontrar esa novela, si la tengo que encontrar, la tengo que escribir y ahí está.

Yo únicamente pensaba escribir 'El crimen del siglo', pero luego por diversas circunstancias llegaron las otras dos novelas.

En su primera novela 'El crimen del siglo' usted se centra en la figura de Roa Sierra ¿por qué optó por este recurso?

A mí me interesaba más tratar de explorar toda esa oscuridad y misterio que hay en el crimen, más que narrar una vida alrededor de los acontecimientos intenté meterme por dentro de ese tramo de la vida que antecede al asesinato de Gaitán.

La manera que encontré de hacerlo fue desde el otro lado del espejo, no del lado del gran personaje o del héroe sino del presunto asesino que resulta ser el antihéroe Roa Sierra. Del cual no se sabía quién era, ni qué había hecho, es un personaje que aparece ahí el 9 de abril y ahí mismo lo matan.

La exploración de la vida de Roa Sierra me permitía meterme en terrenos no conocidos por nadie y en muchas ocasiones tener que inventarlos y explorar las posibilidades de lo que se rumoraba antes del 9 de abril. Porque como se sabe, sobre Gaitán se venía creando una atmosfera de incertidumbre, rumores y amenazas reales.

O sea que había un clima en que cualquiera podía matar a Gaitán, pues tenía muchos enemigos fuera y dentro del país y su vertiginoso ascenso hacia la presidencia significaba un peligro para ellos y la mejor manera de atajarlo era asesinarlo.

Eso lo entendí yo así, por eso fue que escribí la novela desde la perspectiva de Roa Sierra y no de Gaitán

Sobre su segunda novela 'El incendio de abril' ¿se centra más en los testimonios de la gente que vivió ese hecho?

Sí, lo que yo me propuse fue contar la historia de la tragedia del 9 de abril, también desde la perspectiva de las víctimas, victimarios, testigos, militares, policías, periodistas, esposas, hijos, taxistas, tenderos, médicos, políticos, prostitutas y obreros.

Es decir, es el punto de vista individual insertado en la tragedia colectiva. Son personajes rescatados del anonimato, de la multitud, identificados con un nombre, un oficio y una clase social, se les da una voz al sacarlos del anonimato. Yo me valgo de ellos para que cuenten la tragedia a través de sus testimonios.

Por eso en la primera parte de la novela yo recurrí a los testimonios, porque me parece que puede ser un género literario muy verosímil y en muchos casos inventé obviamente a estos personajes para que contaran su historia.

En la segunda parte de la obra, aparece Ana Barbusse, una mujer que busca a su marido entre los incendios y es un largo monólogo en primera persona que narra esa noche y su travesía por entre los incendios y los combates.

La tercera parte de la novela está narrada por el señor Santamaría de una familia muy distinguida que se esconde en una casa y ahí van llegando sus vecinos como los Urrutia y los Umaña y se quedan ahí encerrados por temor a que la chusma, como ellos la llamaban, llegaran a sus casas y las quemaran.

¿Sobre la tercera novela 'La invención del pasado' que nos puede contar?

Es bien compleja, tiene una estructura complicada. Quise que fuera distinta a los otros dos libros que hacen parte a la trilogía del 9 de abril. Es un libro que abarca la historia de una familia bogotana, la familia Barbusse, desde el 9 de abril hasta los años 90.

La novela tiene una buena parte dedicada a este nefasto episodio de la historia colombiana: la violencia entre liberales y conservadores, el Frente Nacional, el nacimiento de las Farc, el Palacio de Justicia y el exterminio de la Unión Patriótica. Es una novela que no está dividida en partes sino en tiempos.

La novela no narra unos acontecimientos alejados de los personajes, sino que los personajes los sufren. La familia intenta por todos los medios ser feliz pero no puede porque esos acontecimientos los van tocando.

¿Y esa familia Barbusse existió o es una invención suya?

No, Barbusse es el apellido del escritor francés Henry Barbusse, autor del libro 'El infierno'. Eso tiene que ver con otros momentos cuando yo estaba escribiendo otra novela basada en el personaje de este escritor y precisamente en 'El incendio de abril' resolví ponerle ese apellido a Ana. Me interesaba que ella hablara francés y dije este es el apellido que le puedo dar a este personaje.

Ella recoge un niño en la calle llamado Henry, igualito al nombre del escritor. De ese tipo de juego literario y de semejanzas hay mucho en esa novela que tiene que ver con la obra 'El infierno'. En la novela de Barbusse hay un voyerista y en la primera parte de 'La invención del pasado", el hijo espía a la madre porque se enamora de ella.

¿La investigación que hizo en el primer libro, le sirvió para los otros dos?

Yo estuve investigando más de un año antes de sentarme a escribir la novela, porque sobre Gaitán había mucho material: biografías, documentales, crónicas, ensayos y fotografías.

Hasta los mismos estudios de Gaitán sobre sus ideas políticas, derecho penal y sobre los fenómenos políticos mundiales y nacionales de la primera mitad del siglo XX, sobre las cuales él quería aplicar sus postulados socialistas en Colombia.

Me leí todos los libros que existían sobre Gaitán y me di cuenta que en el ámbito artístico es muy poco lo que hay. Si usted se pone a mirar muy pocas novelas hay sobre el 9 de abril, lo mismo pasa con las obras de teatro y las películas, si sumamos todo, no hay más de diez.

Sin embargo, yo volví a leer las novelas que son las conocidas: 'El día del odio' de José Antonio Osorio Lizarazo y 'La calle 10' de Zapata Olívella. Había mucha bibliografía sobre Gaitán, como los libros de Gerardo Molina.

También estaba el libro de Arturo Alape 'El Bogotazo: memorias del olvido' y el libro de Gloria Gaitán 'Bolívar tuvo un caballo y mi papa un Buick'.

Hay un libro importante que se llama 'Dos viernes trágicos' de Ricardo Jordán Jiménez, el delegado que nombró Mariano Ospina Pérez para la investigación sobre la muerte de Gaitán, que trata sobre el 9 de abril.

Otro libro significativo es 'El impacto del 9 de abril sobre el centro de Bogotá', de Jacques Aprile Gniset, que es una obra con fotografías y se refiere mucho a las destrucciones arquitectónicas que se produjeron ese día

Además leí mucho los periódicos: El Siglo, El Tiempo y El Espectador de aquella época (1947-1948). Consulté mucho material fotográfico de los libros de Luis Alberto Gaitán Lunga, fotografías de Manuel H Rodríguez y Sady González.

Estuve trabajando y tomando muchas notas y reuní un caudal grande de información, hasta que dije no más tengo que dejarle un aire a la imaginación.

Pero realmente si uno no tiene una buena historia de investigación, puede resultar un poco frágil para la obra. La investigación son los cimientos de la ficción.

¿Cuál es el papel que juega la literatura en la historia?

Hay una paradoja extraordinaria, por un lado, el poder quiere el olvido sobre el pasado y mucha gente no le interesa un carajo conocer el pasado, pero si uno se remonta a una historia o un suceso histórico, sin que eso sea una novela histórica, puede contar una historia que crea momentos, personajes, situaciones de este país, por ejemplo, que se refleja hoy día perfectamente.

Casi no ha cambiado nada, todo sigue igual, la historia de Colombia es como una obra de teatro que se monta cada tanto tiempo con distintos actores, pero con el mismo libreto.

La literatura puede alumbrar el pasado y buscar respuestas verosímiles que confronte las versiones oficiales de la historia. Buscar respuestas que produzcan más preguntas, más interrogantes y eso es lo que nos falta también.