Pasar al contenido principal
CERRAR

Algunos experimentos cuestionables en la historia de la psicología

La mente es maravillosa, pero explorarla a veces puede ser aterrador, en especial, cuando se trata de experimentar con ella bajo criterios poco éticos.
psicológico
Foto: Pexels
Diana Rosero

La historia de la humanidad está ligada a cómo percibimos el mundo y por esto la psicología se ha centrado en comprender qué motiva ciertos comportamientos en nuestra especie. Una manera de lograrlo es explorar la mente y esta tarea está directamente relacionada con la aplicación del método científico desde la experimentación.


Te invitamos a leer: Wendy Carlos: la historia de la mujer que revolucionó la música

Desde el uso de animales, bebés o personas con discapacidades, la psicología también tuvo, durante su desarrollo, muchos deslices para llegar a un manejo ético en sus investigaciones, y hasta ahora, muchas prácticas que se enlistarán a continuación, son cuestionables.

El pequeño Albert
albert
Foto: Pexels

A fin de probar cómo funcionan los procesos de condicionamiento, John B. Watson llevó a cabo un estudio del condicionamiento clásico, a diferencia de lo realizado por Pávlov con el perro y la campana unas décadas antes, él quería probar esta teoría en humanos. Eran los años 1920 y la Universidad de Johns Hopkins autorizó que Watson realizara este proceso en un bebé de 9 meses de edad al que él llamaba Albert.

El experimento consistía en poner al bebé, quien mostraba al principio afinidad con los animales del estudio, especialmente una rata blanca, para que cada vez que él intentara acercarse al roedor se activase un fuerte sonido metálico. Esto lo repitió no solo con la rata sino con varios objetos suaves similares, por lo que luego de un tiempo ‘Albert’, sin necesidad del estímulo del sonido empezó a asociar la presencia del animal con perturbación y así desarrolló una fobia hacia la rata o cualquier textura similar a ella, empezando a llorar y a alejarse asustado ante todo lo que pareciese blanco y peludo.

Además de ser evidentemente cruel, este caso fue catalogado por colegas de Watson como carente de ética, debido a que Albert nunca mostró ser sensible o tener las fobias que se le produjo, antes del estudio. Adicionalmente, el niño murió de una enfermedad no relacionada a los 6 años, así que no se pudo dar seguimiento a los efectos en la adultez.

Experimentos con primates de Harlow
Foto: Pexels
Foto: Pexels

En la década de 1950, Harry Harlow de la Universidad de Wisconsin, quería investigar sobre la dependencia infantil y para tal fin usó monos rhesus en lugar de bebés humanos. Apartó a un mono bebé de su verdadera madre y la reemplazó por dos muñecos, uno de tela y uno de alambre. La “madre” de tela solo servía para darle sensación confortable, mientras que la de alambre alimenta al mono a través de una botella. El mono pasó la mayor parte de su tiempo al lado de la madre de tela y solo buscaba a la de alambre una hora al día a pesar de que esta le permitía sobrevivir.

Harlow además asustaba al pequeño mono y veía cómo corría hacia el modelo de tela, lo que lo llevó a determinar que el mono encontraba a la “madre” de tela como un mayor referente de confort. Por último, llevó a cabo experimentos donde aislaba a monos de otros para mostrar que los que no aprendían a ser parte del grupo a una edad joven, no podrían adaptarse y aparearse cuando fuesen mayores. Los experimentos de Harlow cesaron en 1985 debido a las reglas de la APA en contra del maltrato a los animales, así como los seres humanos.

La cárcel de Stanford
Foto: Pexels
Foto: Pexels

Fue realizado en 1971 por Philip Zimbardo de la Universidad de Stanford, este consistía en recrear una pequeña cárcel en los sótanos de la Facultad de Psicología, ahí se reunió a una serie de voluntarios a los que se separaría aleatoriamente en dos grupos: guardas y reclusos.

Los resultados no fueron inmediatos, dado que, al principio, ninguno de los dos papeles estaba fuertemente interiorizado. Sin embargo, el segundo día, el ambiente cambió y hubo una rebelión. Aquellos con el papel de recluso hicieron barricadas con las camas en las puertas de las celdas, mientras se burlaban de los guardas.

Cuando hubo relevo de guardias también se fracturó el grupo, pues los de la mañana se enfadaron con los de la noche por no ser capaces de mantener el orden. Así que decidieron entre los 9 calmar los ánimos y restablecer lo que ellos consideraban disciplina.

No obstante, a manera de castigo y dándose cuenta de su poder sobre los reclusos les quitaron las camas y empezaron las humillaciones, ya que se dieron cuenta de que 3 guardas no podrían contra 9 reclusos, si nuevamente se levantaban contra ellos, así que pasaron de los posibles castigos físicos a los psicológicos para activar el efecto de indefensión aprendida.


Tal vez te interese leer: Gasligthing: una técnica de manipulación para dudar de la cordura

El experimento, que originalmente iba a durar dos semanas, terminó antes de tiempo cuando la futura esposa de Zimbardo, la psicóloga Christina Maslach, visitó el experimento en el quinto día y le dijo: “Creo que es terrible lo que les estás haciendo a esos chicos”. A pesar del experimento poco ético, Zimbardo es todavía un psicólogo que trabaja en la actualidad.

¿Conocías acerca de estos experimentos en nombre de la mente? Coméntanos en nuestro grupo de Facebook o envíanos un mensaje de WhatsApp y recuerda ser parte de nuestra comunidad en Exploremos, un espacio para aprender.

Artículos Player