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Delia Zapata Olivella: una pionera de la danza en Colombia

Delia nació en Lorica, Córdoba el 1 de abril de 1926 y es reconocida como una de las más importantes bailarinas y folcloristas.
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Delia Zapata Olivella es una de las mujeres más importantes y representativas en la consolidación de la danza en Colombia. Para continuar con la celebración de hoy, el Día Internacional de la Danza, entrevistamos a Felipe Guerra y Andrea Solano de la Fundación Instituto Folclórico Colombiano Delia Zapata Olivella y ponemos la lupa en sus principales contribuciones a la internacionalización de las danzas colombianas.

Delia Zapata Olivella nació en Lorica, Córdoba el 1 de abril de 1926 y es reconocida como tal vez una de las más importantes bailarinas, folcloristas e investigadoras de la danza que tuvo Colombia en el siglo XX. Criada en el barrio Getsemaní en Cartagena, estudió artes plásticas en la Universidad Nacional, pero fueron las danzas las que atraparon su pasión. Según Felipe Guerra Baquero, su trabajo es recordado por haber recogido y sistematizado las danzas populares colombianas en una época en la que muchas de ellas se estaban perdiendo en la transición intergeneracional.

“Si bien la danza fue, y sigue siendo, su contribución más reconocida, su énfasis en los saberes populares hizo que sus investigaciones hicieran entender a Colombia que la danza no era una práctica aislada, sino un arte íntimamente relacionada con la tradición oral popular, el canto, la música, el teatro, el vestuario y las costumbres de una comunidad” afirma Guerra Baquero, subdirector de la fundación instituto folclórico colombiano Delia Zapata Olivella.

Según Andrea Solano, junto a su hermano Manuel Zapata Olivella, Delia dedicó su vida a promover el folklore de los pueblos de las costas Caribe y Pacífico en Colombia.  En este sentido, su labor estuvo enfocada en rescatar esos saberes populares presentes en los distintos pueblos colombianos ubicados a lo largo del país.

Conjunto de danzas folclóricas Delia Zapata Olivella (1957) / Foto: Fundación Instituto Folclórico Colombiano Delia Zapata Olivella.

 

Para Solano, durante mediados del siglo XX, Delia se propuso mostrar una cara de Colombia que hasta ese momento había sido olvidada y desconocida por la nación: las contribuciones indígenas, campesinas y afrodescendientes a la identidad colombiana. Así, los trabajos de campo de Delia no se limitaron a recoger información, sino a consolidar todo un movimiento reivindicativo de las identidades nacionales.

Este legado según Solano se materializó en uno de los grupos de danza más antiguos del país que actualmente lleva el nombre El Palenque de Delia conjunto de tradiciones populares en donde aún se dedican a transmitir la sabiduría de los pueblos en Colombia.

“Los hermanos Zapata Olivella fueron pioneros en cuanto a la investigación en campo aquí en Colombia. Para los años 40, cuando en Colombia no estaba consolidada la etnografía con sus métodos de investigación, ellos recorrieron los pueblos relegados en el país para poder investigar las tradiciones populares de Colombia” afirma Solano Galvis, coordinadora de proyectos de la fundación instituto folclórico colombiano Delia Zapata Olivella

Según Guerra Baquero, como bailarina, Delia y su grupo se encargaron de llevar la gracia de las danzas populares a lo largo y ancho del país, y junto a su hija Edelmira se encargaron de recibir de  al Papa Juan Pablo II en su visita a Cartagena en 1986 e incluso la llevó a países tan distantes como Francia, China, España, Alemania, y las disueltas Unión Soviética y Checoslovaquia.

“Este viaje por Europa y Asia lo hicieron sin recursos de ningún tipo por lo que pasaron dificultades, pero lograron mostrar esa cara oculta de la nación colombiana. Al regresar con muchos reconocimientos por sus presentaciones, hicieron viajes a distintos lugares de América Latina y el Caribe. Inclusive en 1965, Delia organizó en Nueva York un grupo con colombianos residentes y desfilaron por la Quinta Avenida en el día de la raza y con ello esta ciudad le otorgó un premio al mérito y una placa de bronce” afirma Guerra Baquero.

Como maestra de danzas, Delia fue pionera además en la valoración y descripción de las danzas folklóricas. Con detalladas planimetrías y dibujos coreográficos, su intención era enseñar a las futuras generaciones a contemplar la belleza de los movimientos de los bailes colombianos y promover la investigación en los valores y herencias culturales que estos tenían.

Según la fundación, como memoria de estas investigaciones nos quedaron las publicaciones el Manual de Danzas de la Costa Atlántica de Colombia y el Manual de Danzas de la Costa Pacífica de Colombia. Un par de libros en los que la maestra Edelmira Massa Zapata, hija de Delia Zapata Olivella, ha editado los apuntes e investigaciones de su madre.

Otra invitación que nos hace la fundación es a acceder a las presentaciones que hace el grupo de danza, canto y teatro tradicional de la fundación el Palenque de Delia, dirigida por la maestra Edelmira Massa Zapata. Este grupo también tiene un proceso formativo abierto con clases semanales en la sede ubicada en el barrio la Candelaria, en el centro de Bogotá.

Para los expertos entrevistados, Delia Zapata Olivella es una de las pioneras en la investigación y en la valoración de las danzas populares en Colombia. Su labor reivindicativa de las contribuciones afro, indígenas y campesinas en las identidades nacionales ayudó además a mostrarle al país una cara que hasta ese momento desconocía.  Así, Delia con su historia de vida y su ardua labor inspiró y consolidó un proyecto que llevó las danzas populares colombianas al panorama internacional y por el que hoy es recordada.

 

 

Fábulas de Tamalameque / Foto: Fundación Instituto Folclórico Colombiano Delia Zapata Olivella.

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