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Las orquestas en Colombia: la clave de un sonido para nuestra música

Orquestas como la de Lucho Bermúdez, Pacho Galán, Edmundo Arias y Alex Tovar, asumieron una música bastante fiestera y muy rica en matices
Música
Lucho Bermúdez con su orquesta, a principios de los años 50, en el Hotel Nutibara de Medellín. Foto: Colprensa / El Universal.
Robert Téllez

El formato de orquesta en el Caribe surgió de la evolución de los tríos, los cuartetos, los septetos y los conjuntos. Esas formaciones fueron ampliándose al introducir otros instrumentos, algunas variaciones y fusiones que permitieron la renovación de la llamada música tropical. Se logró así, una ampliación del horizonte melódico y la creación de distintos estilos.

En Cuba, los golpes sobre los cueros y la búsqueda de las combinaciones de las notas dieron origen a nuevos conceptos sonoros con formaciones como La Riverside y La orquesta de Pérez Prado, luego surgieron otras más en Puerto Rico, como la Orquesta Panamericana de Lito Peña y la de César Concepción, que llenaron los salones de baile de la época.

Con sus variaciones y sus influencias aparecieron también orquestas en México, Venezuela y Colombia. Todas ellas derivaciones de las raíces con acento popular. Particularmente en nuestro país, orquestas como la de Lucho Bermúdez, Pacho Galán, Edmundo Arias y Alex Tovar, asumieron una música bastante fiestera y muy rica en matices.

Durante los años 50, Medellín se fue convirtiendo en el centro de la producción discográfica, con el establecimiento de compañías como Discos Fuentes, cuya importancia es indiscutible, pero también sellos disqueros como Sonolux, Codiscos y Discos Victoria, fueron las plataformas de la época, que dieron a conocer las más importantes orquestas tropicales, a las que fueron sumándose, la de Clímaco Sarmiento, la de Rufo Garrido, la de los hermanos Martelo, y la de Pedro Laza.

Nacido en Carmen de Bolívar, Lucho Bermúdez se vinculó tempranamente a una de las tradiciones más importantes de la Costa Atlántica, la de las bandas. Muy joven, fundó su propia agrupación musical a la que llamó la Orquesta del Caribe, con la que difundió y llevó la música de su región, como la cumbia y el porro, a la ciudad de Bogotá. Así comenzó su asociación con Matilde Díaz, voz icónica de su orquesta.

Dentro de sus creaciones musicales se encuentran: ‘Carmen de Bolívar’, ‘Salsipuedes’, ‘Colombia tierra querida’, ‘Caprichito’, ‘San Fernando’, ‘Tolú’, ‘Prende la vela’, ‘Tina’ y ‘Danza negra’, entre otras.

Son decenas de composiciones, las que ubican a Lucho Bermúdez como uno de los baluartes de la música caribeña colombiana. Su legado es tan original, que abarca la creación de un estilo propio para su música bailable, nutrida siempre de los elementos básicos de la tradición regional que brindó posibilidades a su talento.

El maestro Pacho Galán, otro de los más grandes exponentes de la música tropical en nuestro país, creó 16 ritmos, entre ellos el merecumbé. Escribió más de 400 obras, y publicó cerca de 90 producciones discográficas. Aprendió a tocar el clarinete, saxofón, piano, guitarra, bajo y trompeta, siendo este último el instrumento que más dominó. Fue tan grande el impacto de su obra que su primer merecumbé, titulado ‘¡Ay cosita linda!’, grabado inicialmente con el sello Sonolux y la segunda versión con la compañía Tropical, lo hizo mundialmente famoso.

La trilogía de grandes directores de orquesta tropical, junto a Lucho Bermúdez y Pacho Galán, se cierra con el compositor, arreglista y director de orquesta vallecaucano Edmundo Arias, otra de las figuras más recordadas del sonido Caribe colombiano, destacado por su trabajo para discográficas como Zeida, Ondina y Sonolux. De su autoría son temas inolvidables como ‘Cumbia del Caribe’, ‘Juanita bonita’, ‘Güepa jé’, ‘Amparito’ y ‘Cumbia candelosa’.

Con el paso del tiempo, y basado en el formato de orquesta, se desarrolló el sonido tropical paisa con colectivos como los Teen Agers, los Golden Boys, los Falcons, Los Hispanos y Los Graduados. Ese resultó uno de los capítulos más controvertidos y recordados de nuestros sonidos tropicales. Con el apellido de ‘chucu- chucu’, el sonido paisa es patrimonio de las fiestas populares de distintas regiones del país.

El auge fue tal, que varias orquestas venezolanas no vacilaron en ajustarse al fenómeno, incluso haciendo sus propias interpretaciones de temas colombianos. Ya desde los años 60, el maestro Billo Frómeta, líder de la Billo’s Caracas Boys, grababa temas de Rafael Campo Miranda. Por su parte, Renato Capriles, director de Los Melódicos, hizo lo mismo con composiciones de José Benito Barros. De esa manera, el mercado se fue inclinando hacia las orquestas venezolanas y a manera de respuesta nació El Combo de las Estrellas en la ciudad de Medellín.

El formato de orquesta es el preferido para el público bailador. En su desarrollo en Colombia posibilitó un nutrido diálogo entre la música popular tradicional y la música masiva, dando como resultado una amplia variedad de música tropical, gracias al aporte de talentosos músicos que han hecho parte de formaciones tan exitosas como la orquesta Los Caribes, Los Reales Brass, Los 8 de Colombia, Los Tupamaros, entre otras, que constituyen unos de los repertorios más escuchados y difundidos en el país.

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